• Detrás de la Razón: Periodista descuartizado, violación sexual, bombas, armas y petróleo; el secreto de Trump
sábado, 9 de marzo de 2019 23:56

Es surrealista todo porque mientras Arabia Saudí es un violador de los DD.HH., es miembro de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Es tan surrealista la política que no solo en contradicciones se cuece, sino en el teatro del absurdo. Por primera vez en la historia, 36 países se unen para reprender, regañar y exigirle cuentas a Arabia Saudí, de hecho, el llamado es un requisición a que detenga sus constante y sistemática violación de derechos humanos, desde el aplastar a las mujeres, activistas, opositores y periodistas de su propio pueblo hasta dejar de aplastar con bombas a niños, mujeres y civiles inocentes en su vecino Yemen, sangría que ya cumple 4 años en total impunidad.

Es surrealista todo porque mientras Arabia Saudí es un violador de DD.HH., es miembro de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es surrealista también porque mientras todos los países se unen para detener a Riad, por otro lado, como España y el Reino Unido le sigue vendiendo armas, muchas de las cuales se ha denunciado, las utiliza para matar a los yemeníes.

Y más surrealista aún, que en EE.UU., quien siempre ha sido aliado defensor de los saudíes, senadores y legisladores de la Cámara Baja, es decir el Congreso pida la cabeza del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, como artífice de toda la crueldad y crimen con la que maneja a Arabia Saudí, y en los últimos días hasta le hayan dicho que es todo un mafioso y hampón, mientras, que también dentro de Estados Unidos, el único que defiende al príncipe es Donald Trump y su equipo.

¿Surrealista, no? En ese surrealismo, le llamo reino del terror, no Riad sino al conjunto de fuerzas internacionales, sean corporaciones financieras o militares, que traman y organizan las atrocidades que se aterrizan en Arabia Saudí como la punta del iceberg de la oscuridad que hay debajo.

¿Será solo el petróleo, será el desafío contra Irán, serán los negocios personales del círculo del presidente de EE.UU., serán empresas como Black Rock, será Jared Kushner, yerno y asesor de Trump?

Preguntemos acerca de estas cosas surrealistas que desembocan en la violación más atroz a los derechos humanos, pero que su origen sigue siendo siniestro, en un infierno donde se cuecen los infieles que sin duda ahí cocinan sus fechorías. ¿Con qué show sucio están llevando y engañando al mundo?

¿Es el establecimiento de una nueva fuerza y alianza militar, política y financiera que desprecie o se intercambiada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de los europeos y devenga en los países árabes conservando solo a su líder Washington?

Mientras, escuchemos las voces en contra de Arabia Saudí y su príncipe del terror: “Él ha quebrantado la importante alianza con los reinos del Golfo (Pérsico). Obviamente, sabemos, y yo creo muy firmemente, y toda la evidencia indica que ordenó o estaba al tanto de los esfuerzos para asesinar al periodista saudí Jamal Khashoggi, y hacerlo en un tercer país en una instalación diplomática. Cómo vamos a equilibrar esto, con la importante asociación regional y estratégica, porque este tipo lo está dificultando, se ha vuelto todo un gánster, y es difícil trabajar con alguien como él, sea cual sea, la importancia de una relación”, apunta Marco Rubio, senador republicano estadounidense.

“Condenamos en los términos más duros posibles el asesinato (...). Las circunstancias de su muerte reafirman la necesidad de proteger a los periodistas y defender el derecho a la libertad de expresión en todo el mundo. Los responsables deben rendir cuentas”, se escucha oficialmente desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En “Detrás de la Razón”, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la noche; México, doce, y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

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