• Detrás de la Razón: La máscara que utiliza EEUU para controlar el petróleo, misiles y drones apuntan a ciudades
viernes, 17 de mayo de 2019 20:57

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) confirma que Arabia saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han enviado 70 millones de dólares para ayudar a los maestros yemeníes, muchos que se han quedado sin escuela.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) también confirma que el año pasado Arabia Saudí donó 300 millones de dólares para ayuda humanitaria y alimentos a la población de Yemen.

Ya me perdí, ¿por un lado les avientan bombas y por otro les regalan dinero y ayuda? Si es así, esto muestra una profunda enfermedad, o un profundo sadismo. No puede ser que dé la orden para atacar a un pueblo, sabiendo que en los ataques muere mucha gente inocente, niños y mujeres, y por otro lado, le envíe ayuda y le regale dinero a ese mismo pueblo.

La imagen de una niña sacudida de los restos que dejó la bomba de Arabia Saudí, impactó ayer al mundo en las redes sociales. Los vecinos dijeron que los padres de la niña y tres hermanos habían sido aniquilados por las bombas de Riad.

A mí aun me da más rabia y también temor, porque esta imagen no haga reaccionar ni a la supuesta comunidad internacional, ni mucho menos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

Silencio en el Consejo (EE.UU., el Reino Unido, Francia, China, Rusia) que Arabia Saudí va a atacar. ¿Tendrá permiso? No lo sé, pero lo que sí sé es que todos los países que están en ese consejo o son unos holgazanes o son unos desobligados o son unos verdaderos hipócritas, porque la misión y el trabajo del Consejo no es ver películas ni analizar hechos, es más que todo y primero que todo, proteger la paz.

Bajo el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, el CSNU tiene un poder más amplio para decidir qué medidas se tomarán en situaciones que involucren “amenazas a la paz, violaciones de la paz o actos de agresión”. En tales situaciones, el Consejo no se limita a las recomendaciones, sino que puede tomar medidas, incluido el uso de la fuerza armada “para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”.

Mientras esto sucede, pues Arabia Saudí ya lleva cuatro años bloqueando, embargando y bombardeando a su vecino Yemen, lo cual ha provocado la muerte de miles, y más de 11 millones al filo de la hambruna. Dice la ONU que un niño yemení muere cada 11 minutos y 54 segundos.

Hace tres días, el movimiento popular yemení Ansarolá atacó con 7 aviones no tripulados (drones) las instalaciones petroleras de Arabia Saudí, alegando que es la única forma que tienen para parar la sangre y matanza que los saudíes hacen en territorio yemení, y que además estos ataques contra tierra saudí no se detendrán hasta que el rey o el príncipe den la orden de dejar de atacar a los yemeníes.

Arabia Saudí dijo “es un crimen de guerra” lo que hicieron los yemeníes, atacaron a nuestros pobres oleoductos. Horas después, Riad contestó a la petición de los yemeníes con ataques y bombardeos desde el aire.

Los cazas saudíes bombardearon la capital de Yemen, Saná. Seis muertos y más de 70 heridos. Entre los escombros habla un yemení aun mareado por el estruendo del embate: “La gente estaba dormida cuando se registró el ataque aéreo contra un edificio residencial en el barrio de Maeen. Las mujeres y los niños fueron atacados y dos casas también fueron destruidas”.

Los yemeníes han amenazado que si Arabia Saudí sigue con esa actitud, entonces los drones y misiles yemeníes podrán alcanzar las bellas y modernas ciudades de los EAU, como Dubái o la capital Abu Dabi.

¿En qué momento estamos en la edad del imperio que domina y controla todo esto? ¿Será el fin? Porque no hay duda que las potencias mundiales podrían controlar esto, en especial EE.UU. que tiene lazos casi sanguíneos con la monarquía saudí, más ahora con el presidente estadounidense, Donald Trump.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México, Colombia y Chicago a la una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

xsh/ctl/alg

Comentarios