• Detrás de la Razón: La madre de todas las guerras, no toques a Irán; alerta, Hezbolá a Donald Trump
lunes, 19 de agosto de 2019 20:38

El 12 de julio de 2006, el régimen de Tel Aviv, so pretexto de liberar a dos de sus soldados, lanzó amplios ataques desde tierra, aire y mar contra el territorio libanés.

No obstante, gracias al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el régimen israelí se vio obligado a retirarse con las manos vacías, afirma ahora el secretario general del Hezbolá, Seyed Hasan Nasralá, al felicitar el viernes pasado el 13.º aniversario de la victoria de El Líbano en la guerra de los 33 días ante Israel. Los 33 días de resistencia de los libaneses en esta guerra, provocó la derrota del régimen israelí que ejecutaba el plan estadounidense, se escucha desde El Líbano hasta Irán, el Eje de Resistencia.

Después de la guerra, la capacidad disuasiva de Hezbolá se ha incrementado notablemente, según han admitido las autoridades israelíes, que aventuran que este movimiento cuenta en sus almacenes con aproximadamente 150 000 misiles y podría derrotar al régimen de Tel Aviv. En su declaración dijo: “La guerra de julio de 2006 reveló la verdad y los funcionarios de Israel reconocieron que el frente interno no está listo para la guerra. El Eje de Resistencia está aumentando, al igual que los ataques terroristas palestinos en Cisjordania, Gaza y Al-Quds (Jerusalén)”.

Pero Nasralá fue más allá, advirtió con destrucción total a Israel y a su ejército, si a alguna de sus fuerzas se le ocurre pisar la frontera sur del Líbano. Advertimos a Israel que ni siquiera piense en entrar en un nuevo conflicto con El Líbano. Los israelíes serán testigos de la derrota total de su ejército si vuelven a agredir nuestro país. Una nueva guerra contra El Líbano explotaría toda la región, debido a las posturas del Eje de Resistencia. 13 años después los israelíes saben muy bien en su conciencia, en sus investigaciones dicen que Israel es más débil que la tela de una araña.

De acuerdo con Nasralá, la guerra de los 33 días “tenía como objetivo crear un nuevo Oriente Medio”. “Este conflicto fue planeado por EE.UU.”, durante el cual Washington pretendía aplastar el Hezbolá, asediar a Irán y extender su hegemonía en Oriente Medio, ha proseguido. Sin embargo, ni Israel ni Estados Unido lograron su objetivo de destruir a Hezbolá.

“Hezbolá se ha convertido ya en una potencia regional pese a los intentos (de sus enemigos) encaminados a aplastar la Resistencia”, ha proseguido Nasralá. Un plan secreto que después fue revelando parcialmente y objeto de estudio entre intelectuales. A medida que Estados Unidos se acerca al quinto aniversario de la invasión de Irak, la lista de las consecuencias involuntarias de la guerra no tiene fin (a diferencia de la lista de las consecuencias previstas, que hasta ahora es muy breve). La lista incluye, en particular, la probabilidad de que los kurdos logren su independencia y que Irak siga el camino de la Galia y se divida en tres partes, pero también incluye mucho más que eso.

En todo el Oriente Medio, y en el centro sur de Asia, las cualidades intrínsecamente artificiales de varios Estados se han enfocado en la omnívora respuesta estadounidense a los ataques del 11 de septiembre; No son solo Irak y Afganistán los que parecen ser amalgamas incoherentes de tribus y territorios dispares. La precariedad de Estados como El Líbano y Paquistán, por supuesto, es anterior a la invasión de Irak. Pero las guerras contra Al-Qaeda, los talibanes y especialmente Sadam Husein han hecho que la durabilidad del sistema estatal moderno del Oriente Medio sea una cuestión abierta de una manera que no era hace solo siete años.

Sin embargo, al mirarlo hoy, no parece del todo fantasioso. Predijimos la ruptura de Sudán en dos países (aunque llamamos a lo que hoy se conoce como Sudán del Sur “Nuevo Sudán”). Creamos un “Hezbolahstán” en parte de El Líbano, y esto ciertamente existe, de facto. Al norte de Hezbolahstán se encuentra “la República Alauita”, a lo largo de lo que hoy es la costa mediterránea de Siria. Esta es una consecuencia a corto plazo semiplausible de la destrucción en Siria. Siria también pierde territorio, en nuestro mapa, a un Druzistán que toca la frontera norte del “Gran Jordán”.

Irak, por supuesto, se divide en tres Estados, y el Estado kurdo incluso abarca partes del territorio kurdo gobernado por Turquía. Una adición semiperspicaz al mapa, la Zona Autónoma Beduina, es lo que podría haberse desarrollado en la Península del Sinaí antes del golpe militar egipcio más reciente, y el plan revitalizado del ejército egipcio para recuperar el Sinaí de los miembros de la tribu yihadista, escribió el periodista Jeffrey Goldberg, en 2007, en la famosa revista estadounidense The Atlantic, sobre cómo se contemplaba ya un cambio en el mapa de Oriente Medio.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México, Colombia y Chicago a la una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

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