• Detrás de la Razón: ¿El principio del fin de la guerra en Yemen?
domingo, 16 de diciembre de 2018 0:01

Desde el año 2016 varios intentos de conversaciones y negociaciones para el retorno de la paz y estabilidad en Yemen han fracasado.

Bien sea por la no disposición de las partes en conflicto a otorgar concesiones, o por el entorpecimiento de actores como Arabia Saudí y su rompimiento en distintas ocasiones de altos al fuego decretados.

Ahora en 2018 y luego de varias treguas acordadas por las partes tras los diálogos en Suecia con el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la pregunta que muchos se hacen es si realmente está ante el principio del fin, la guerra en la nación más empobrecida del mundo árabe.

Son muchas las expectativas de la comunidad internacional, pero también mucha la desesperanza en gran parte de la población yemení, un pueblo al borde de la inanición y con cifras escalofriantes de muertes y enfermedades.

Al-Hudayda, ubicada en el oeste Yemen, es una estratégica ciudad portuaria en el mar Rojo por donde ingresa alrededor del 90 % de los productos que abastecen a Yemen, y el único corredor disponible para que transite la ayuda humanitaria.

Aunque la estratégica ciudad portuaria yemení de Al-Hudayda está bajo el control del movimiento popular yemení Ansarolá, es objeto de una brutal ofensiva y bloqueo por parte de la coalición internacional liderada por Arabia Saudí en su agresión contra esta nación.

Precisamente sobre esta importante zona se alcanzó un acuerdo que prevé la retirada de las fuerzas armadas pro saudíes y del movimiento popular Ansarolá. Un punto que para el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, es clave en la pacificación de Yemen y la ayuda humanitaria para más de 14 millones de personas.

Sin embargo, el representante del Gobierno fugitivo yemení calificó dicho acuerdo de “hipotético” hasta que se implemente, incluyendo a las fuerzas de resistencia.

Otro de los puntos en los que hubo entendimiento fue en el intercambio de prisioneros y en facilitar la ayuda humanitaria a la ciudad de Taiz, en el suroeste de Yemen, devastada por los combates.

Sobre la reapertura del aeropuerto de Saná, la capital yemení, cerrado desde hace tres años, la recuperación económica y de infraestructura, aún se deberá conversar más a detalle en un próximo encuentro, previsto para finales del mes de enero.

Aunque la ONU acompaña a estos diálogos entre las partes y mira con buenos ojos lo acordado en Suecia, no es un secreto que aún reina la desconfianza entre las delegaciones que representan al expresidente yemení fugitivo Abdu Rabu Mansur Hadi, y el movimiento popular Ansarolá, encabezado por su líder Abdulmalik al-Houthi, un factor que pone en una situación de fragilidad las treguas alcanzadas.

De hecho, un día después de haber culminado el encuentro en Suecia y haberse dado a conocer las treguas entre las partes, Yemen denunció nuevos ataques de artillería en Al-Hudayda por parte de las fuerzas de la coalición de Arabia Saudí. Una situación que lleva a preguntarse ¿cuál es la garantía de que los saudíes respeten lo acordado en esta ocasión?

Las acciones hablan por sí solas, y no ha sido de extrañar que el enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, haya pedido un mecanismo robusto de monitoreo para vigilar el pacto más importante, es decir, Al-Hudayda.

Lo cierto es que tras lo acordado y con la comunidad internacional pendiente, al parecer el balance para la coalición saudí y los aliados del huido exmandatario yemení Mansur Hadi, no es del todo a su favor.

Pese a sus continuadas agresiones en el puerto de Al-Hudayda, su bloqueo a la ayuda humanitaria, su combate a las fuerzas yemeníes de resistencia para sacarles de la zona y el tener que sentarse a la mesa de diálogo con estos bajo las recomendaciones de las Naciones Unidas, han restado su soberbia de que la situación se controle a su favor, reconociendo incluso a la fuerza popular.

A esto se suma la fuerte presión internacional que afronta el régimen saudí por el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, y la vinculación en este crimen del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, aunado a la situación humanitaria y catastrófica del pueblo yemení, que sigue siendo víctima de la violación a sus derechos humanos.

Mientras las treguas deben entrar en vigor esta semana y aun cuando en el Senado de EE.UU. se aprobó una moción más simbólica que vinculante para poner fin al apoyo militar de la coalición liderada por Arabia Saudí en la guerra contra Yemen, por ahora el mundo espera para ver si los acuerdos se llevan a la práctica en el terreno.

La pregunta que queda en el aire... ¿es el inicio del fin del conflicto?

Por: Danny Pérez Díaz.

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