• Detrás de la Razón: El asesino es el príncipe, revela la CIA, es el cerebro del descuartizamiento ¿Trump?

El príncipe heredero de Arabia Saudí es un asesino, confirma la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, revela el Washington Post.

Donald Trump será informado de esto durante su vuelo en el Air Force One hacia California donde vería de cerca los incendios. Incendios fue lo que le provocaron en las ideas al enterarse de que su aparato de inteligencia acusaba a su gran amigo que lo ayudaba a mostrarle al mundo que era un exitoso presidente amarrando negocios multimillonarios.

¿Y ahora qué? ¿Cómo Donald Trump manejará la situación, defenderá a un asesino o desmentirá a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), lo que lo haría quedar en ridículo? Porque el hecho de que la CIA confirme que Muhamed bin Salman es un asesino, aunque es muy grave, porque pocas veces se ha visto en la historia que a un mandatario en funciones de un país se le diga que es un asesino, no sorprende mucho porque si no tenía vergüenza por la masacre que hace con sus bombardeos en Yemen, menos la tendría con la muerte del periodista Jamal Khashoggi.

Así que el punto es qué sigue. ¿Se juzgará al príncipe heredero, se le hará pagar el precio de sus violaciones a la vida? El 10 de octubre, días después de la macabra desaparición del columnista del Washington Post en el consulado saudí de Estambul, ya sonaban voces de conciencia en EE.UU., o al menos de que ya era hora de frenar los crímenes de su gran aliado en Oriente Medio y súbdito régimen monárquico de Arabia Saudí:

Bob Corker y Bob Menéndez, el principal republicano y demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, activaron la Ley Magnitsky Global, una ley bipartidista para castigar a los violadores de derechos humanos, para obligar a la administración Trump a investigar y considerar sanciones contra Arabia Saudí.

La crisis por la desaparición del Sr. Khashoggi se suma a una preocupación creciente, si no tardía, por la desastrosa guerra de Arabia Saudita en Yemen, que ha producido pocos beneficios geopolíticos y mucho sufrimiento humano, publicaba el propio New York Times. Hoy las cosas se complican con la revelación de la CIA, basada en múltiples fuentes de inteligencia, piezas de evidencia y el análisis milimétrico que hicieron de cómo está configurada la red de poder dentro de Arabia Saudí que les llevó a concluir que “no hay forma de que sucediera el asesinato sin que el príncipe no lo supiera”.

¿Qué le pasará entonces a la venta de armas que hace EE.UU.? ¿Qué pasará con su correlación de poder que tiene con Arabia Saudí para contrarrestar la fuerza de Irán a quien considera como el enemigo a vencer en la región por estropearle los planes expansionistas y de control del sionismo israelí-americano?

También es menester preguntar, ¿a quién le conviene este magnicidio? no porque hayan matado a un presidente, sino porque el asesinato ultraja la fe y el derecho de todos los seres humanos a ser protegidos en instalaciones diplomáticas y celebrar la libertad de expresión en publicar y criticar a un gobierno, régimen, monarquía o sistema.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

smd/ncl/hnb

sábado, 17 de noviembre de 2018 20:42
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