• Detrás de la Razón: EEUU aplica su máxima presión; Irán no se doblega
viernes, 30 de agosto de 2019 22:35

En los últimos tiempos, se ha evidenciado cómo las guerras de las potencias que buscan cambiar el sistema político o Gobierno de un país.

Mejor dicho ejercer sus intereses, han dejado de ser convencionalmente militar y de invasión, para atacar más por el blanco económico, que generalmente incide en primer orden en los ciudadanos.

No en vano las palabras “terrorismo económico” han cobrado fuerza en el escenario mundial, siendo las sanciones, el instrumento al que generalmente algunos países con poder de veto en el seno del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), acuden para aplicar contra otro país y su gobierno, que por motivos e intereses se pudiera convertir en algo “incómodo”. Es EE.UU. la nación que más recurre a este instrumento.

Vaya que estas medidas con gran presión para los pueblos y sus gobiernos han tenido su efecto en distintas ocasiones, pero ahora no parece ser el caso de Irán.

La nación persa ha venido denunciando la política de “máxima presión” de Estados Unidos en su contra, particularmente desde que el país norteamericano se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear firmado en el año 2015, con otras potencias europeas.

La Administración de Donald Trump ha ido con todo, y lo ha dejado evidenciar claramente. Aún tienen vigencia las declaraciones de algunos de sus máximos voceros, como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quien alegó que el aumento de la presión contra Irán continuará hasta que abandone su programa de armas nucleares, o el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien reconoció que haber implementado la campaña de presión más fuerte de la historia contra Irán, sentenciando que aún no han terminado.

Pero si aún con esas políticas, Estados Unidos no ha podido doblegar a Irán y sentarlo en una mesa de negociaciones bajo sus propias directrices, entonces, ¿qué más pretende EE.UU.? o ¿Hasta qué momento o punto llevará esta presión?.

Lo cierto es que al mismo tiempo que la nación iraní resiste, las autoridades persas denuncian esta campaña impuesta por Estados Unidos, catalogándola incluso como políticas de lesa humanidad y que por lo tanto atentan contra los derechos humanos de su pueblo.

Aún así, Irán sostiene que esta campaña de máxima presión estadounidense en su contra ha fracasado, y sentencia que de esta manera tampoco van a lograr que se siente en una mesa de diálogo con Washington.

Frente a los obstáculos, hoy Irán sigue vendiendo su petróleo y diversificando su economía. La intimidación de Occidente no ha hecho su efecto contra el país, y aunque el país sigue apostando con la diplomacia y la negociación, deja claro que las condiciones actuales no son adecuadas para dialogar con Estados Unidos.

Un panorama del que aún queda mucho por monitorear, y que además puede generar más y más desestabilización en Oriente Medio.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México, Colombia y Chicago a la una de la tarde.

smd/ctl/alg

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