• Detrás de la Razón: Desde el Mundial de Fútbol de Rusia 2018, disfrutaba la masacre
sábado, 16 de junio de 2018 22:58

13 mil muertos y más de 3 años de intenso bombardeo contra Yemen, en una relación completamente desproporcionada y abusiva.

Sin prejuzgar, el agresor, Arabia Saudí, porque es quien primero atacó el país vecino Yemen, ataca y bombardea con aviones, barcos y misiles de avanzada tecnología, sin ensuciarse las manos de sangre, simplemente deja caer bombas, incluso hasta prohibidas como las de racimo, sobre el terreno donde deja muertos a los yemeníes en hospitales, funerales y hasta bodas.

Y el defensor, el movimiento popular yemení Ansarolá ni tiene aviones, ni barcos, ni misiles inteligentes, solo tiene ametralladoras, armamento convencional, misiles viejos y mucha rabia.

A esta injusta ecuación, este jueves, Arabia Saudí decide atacar el puerto más importante del país por donde entran prácticamente todos los alimentos a Yemen, incluida la ayuda humanitaria.

El ataque además coincide con una fecha muy especial, que sirve consciente o inconscientemente para que los pueblos de todo el mundo no se enteren de la atrocidad: la inauguración del Mundial.

Estamos hablando de 27 millones de yemeníes, 11 en riesgo total de morir de hambre, y la alerta de los que no les importa el Mundial es alarmante.

“Este ataque no sólo pone en riesgo más vidas, sino la línea de abastecimiento de millones de yemeníes”, señala Jolien Veldwijk, la representante de la oenége Care en Yemen.

“Siete millones de personas dependen por completo de alimentos cada mes y más de siete millones reciben asistencia humanitaria de otras organizaciones. Así que Al-Hudayda es absolutamente clave para la preservación de la vida, y si durante algún tiempo Al-Hudayda no operara eficazmente, las consecuencias en el ámbito humanitario, los números serían catastróficos”, advierte Mark Lowcock, subsecretario de asuntos humanitarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Y entonces la pregunta clave: A ver, la ONU, las ONG mundiales de más prestigio alertan que lo que está haciendo Arabia Saudí, es cortarle el alimento a millones de personas, y Riad contesta que lo sabe y además su portavoz se muestra satisfecho diciendo que sí, que la operación cortará los suministros a los combatientes del movimiento popular yemení y no le importa si mata de hambre a todos.

No quiero usar adjetivos, ¿pero esto no es satánico? Se está desintegrando el país, y hace unos momentos se confirma que Francia reacciona e interviene. Sí, pero no para ayudar a los yemeníes, sino al agresor Arabia Saudí. ¿O sea que a los franceses no les importa ni la vida, ni los derechos humanos de millones de personas?

Y el Reino Unido también se suma, y ya no hablemos de otro peor: Estados Unidos ayuda a Arabia Saudí a realizar esta masacre, 3 años de ayuda que han matado a 13 mil yemeníes.

No lo digo yo, senadores estadounidenses han venido acusando al expresidente de EE.UU. Barack Obama y al actual mandatario, Donald Trump, de violar la ley.

“Fuerzas estadounidenses han estado activamente apoyando a los saudíes en esta guerra, proporcionando inteligencia y reabastecimiento aéreo de aviones cuyas bombas han matado a miles de personas y han causado que esta crisis se empeore. Nosotros creemos que, dado que el Congreso no ha declarado la guerra ni ha autorizado el uso de la fuerza militar en este conflicto, entonces el involucramiento de EE.UU. en Yemen es inconstitucional”, denuncia Bernie Sanders, senador de Estados Unidos.

Mientras todo esto sucede, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, el hombre más importante de ese país, lucía satisfecho por la orden que dio de atacar Yemen, mientras disfrutaba el partido inaugural de la Copa del Mundo en Rusia, donde era bienvenido y agasajado por el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la tarde; México, doce del día, y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

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