• Detrás de la Razón: Declaración de guerra; Israel tienta a El Líbano
martes, 27 de agosto de 2019 20:26

Israel no sólo provoca al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), sino que sigue violando el espacio aéreo libanés.

Casi 500 violaciones israelíes a la soberanía libanesa se han reportado en los últimos dos meses, según las autoridades del país. Algo que abre un nuevo capítulo en lo referente a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) y que puso fin a la guerra entre Israel y El Líbano en 2006.

El pasado domingo las Fuerzas Armadas libanesas confirmaron que dos drones israelíes cayeron en el sur de la capital, Beirut. Un dron de reconocimiento y el segundo tenía cargas explosivas.

Para el presidente libanés, Michel Aoun, este ataque israelí representó una agresión flagrante contra la soberanía y la integridad territorial. También la resaltó como una declaración de guerra.

Mientras el secretario general de Hezbolá de El Líbano, Seyed Hasan Nasralá, ha calificado este accionar del régimen israelí como un acto muy peligroso, que responde a un plan para controlar la región y dividirla conforme a criterios étnicos y religiosos.

Una aseveración que parece tener mucho sentido, al constatar los ataques israelíes en las últimas semanas en Irak, y Siria.

Nasralá también fue muy claro al expresar que todos los drones israelíes que entren a El Líbano, serán derribados. Algo que hace suponer el nivel de capacidad de la resistencia libanesa y el país, tras la guerra brutal del 2006, para defender la soberanía de su país.

Mientras la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace llamado a las partes, a que dejen de violar la resolución 1701 y apliquen plenamente sus disposiciones, el premier de régimen israelí, Benjamín Netanyahu, en plena campaña electoral, mantiene su política de asentamientos en la ocupada Cisjordania, enfrenta cargos por corrupción y sostiene estas agresiones contra El Líbano, Irak y Siria.

¿Se tensa la frágil cuerda para dar paso a guerra en Oriente Medio con claros intereses?

Por Danny Pérez Díaz

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