• Detrás de la Razón: Cuatro años después, Yemen firme; coalición en ruinas
lunes, 2 de septiembre de 2019 21:32

La guerra contra Yemen, 4 años, guerra de desgaste, guerra asimétrica, el coloso petrolero aliado de EE.UU., la monarquía saudí, contra el país más pobre del mundo árabe.

Nunca ha sido una guerra entre dos partes, los actores detrás de bastidores son numerosos, los intereses abundantes, las divergencias son oceánicas.

Como toda guerra de desgaste, los aliados de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en contra de Yemen se traicionan, las metas se vuelven más ambiciosas, pero este caso es peculiar, pues son aliados históricos, estratégicos, y su aparente distanciamiento podría seguir un guion, ser un escenario.

La preocupación eterna: el pueblo yemení, las víctimas sin voz ni voto en esta ecuación militar, en este pantano en que el invasor no puede salir y el invadido se hunde en epidemias, hambruna y muerte. La mayor catástrofe humanitaria.

Yemen a cuatro años del horror que desató la llamada coalición, encabezada por Arabia Saudí y secundada por el Reino Unido y Estados Unidos.

Marzo del 2015, el fugitivo expresidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi huye del país, dejando los hilos de su languidecente Gobierno en control tácito de Arabia Saudí y su maltrecha coalición, más que todo apoyada por los EAU. Francia, el Reino Unido y EE.UU., entre otros, que brindan apoyo no combatiente.

Tanto las fuerzas leales a Hadi como los separatistas del sur, auspiciados por los EAU, tiene en la mira al Ejército yemení y al movimiento popular Ansarolá, liderado por Abdulmalik al-Houthi.

Ya en 2018 la otrora alianza entre las fuerzas leales a Hadi y los separatistas del sur empiezan a agrietarse, acusaciones van y vienen entre ambos lados que se unieron para “hacer frente” al Ejército yemení y al movimiento popular Ansarolá.

En una decisión, el presidente de EE.UU. Donald Trump, vetó una resolución del Congreso para poner fin a la participación del país norteamericano en la guerra liderada por la llamada coalición contra Yemen.

En julio de 2019, los emiratíes empiezan la retirada de sus fuerzas del territorio yemení.

Es a principios de agosto de 2019, cuando los choques entre ambos lados se intensifican en la ciudad sureña de Adén, las fuerzas separatistas avanzan toman instalaciones militares ante sus nuevos rivales, los leales a Hadi.

El ojo del huracán en Yemen, por ahora, es la ciudad sureña de Adén, donde separatistas y los leales a Hadi, se enfrentan.

Los separatistas sureños cuentan con el auspicio de los Emiratos que tiene intereses en la zona y busca mantener influencia comercial en el golfo de Adén y el estrecho de Bab el-Mandeb.

Los separatistas están aglutinados en el Consejo de Transición del Sur, conocido también como “los líderes del sur de Yemen”, su líder el exgobernador de la localidad, Eidarus al Zubeidi, desafía a todos, es más, ha pedido a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tenga en cuenta sus demandas y que la cuestión sureña se tome en cuenta para futuras negociaciones al solventar la cuestión yemení.

Por supuesto, las fuerzas leales a Hadi siempre han contado con Arabia Saudí. Las complejidades del conflicto han obstaculizado una solución y los esfuerzos de entes como la ONU han sido vanos.

Los sofisticados drones de las fuerzas yemeníes han cambiado las ecuaciones en el conflicto militar, en especial, porque tienen bajo la mira grandes extensiones de Arabia Saudi, incluidas infraestructuras estratégicas, incluidas petroleras.

Arabia Saudí no ha podido hacer retroceder al ejercito yemení ni a Ansarolá en estos cuatro años que no ha dejado de retar y se ha mantenido firme.

Sea como sea la distancia que han tomado los EAU debilita a una Arabia Saudí ya derrotada. La democracia y la unidad en Yemen es un problema para las monarquías del Golfo, especialmente Arabia Saudí porque eso podría incitar a las poblaciones árabes de los alrededores a buscar esa misma democracia.

Ante la encrucijada, Rusia China e Irán proponen proteger al pueblo yemení, la región y más allá a través de una seguridad colectiva, no obstante, Estados Unidos apuesta por vender más armas que serán usados contra más yemeníes, incluso Trump vetó en abril de 2019 una resolución del Congreso que buscaba poner fin a la participación del país norteamericano en dicha guerra, tildándola de innecesaria. Al presidente de EE.UU., la mayor crisis humanitaria del mundo, según la ONU, no le quita el sueño.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México, Colombia y Chicago a la una de la tarde.

Por: Cristina Leiva

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