• Detrás de la Razón; Coches de lujo y cero libertad: el reino donde está la base militar más poderosa de EEUU
lunes, 4 de febrero de 2019 21:08

Este fallo es una burla de la justicia que demuestra los implacables e ilegítimos esfuerzos de las autoridades de Baréin para silenciar cualquier forma de disidencia.

Es una de las tantas respuestas de la prestigiosa Amnistía Internacional (AI), en su voz de Heba Morayef, directora para Oriente Medio y el Norte de África, sobre el encarcelamiento, proceso, juicio y sentencia del Sheij Ali Salman, el líder de la oposición en Baréin.

Más aun, la directora de Campañas para Oriente Medio de la propia Amnistía Internacional, Samah Hadid, ha declarado que “El fallo asesta un nuevo golpe al derecho a la libertad de expresión en Baréin, y revela la farsa del sistema de justicia del país. La decisión de confirmar la sentencia condenatoria y la condena a cadena perpetua de Sheij Ali Salman tras un juicio injusto pone de relieve la determinación de las autoridades de silenciar las voces críticas”.

A Amnistía se suma la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Human Rights Watch (HRW), que exigen juntos la libertad inmediata de Ali Salman. ¿Cuál fue el pecado? Criticar y señalar las debilidades del sistema monárquico de la familia Al Jalifa que gobierna el reino de Baréin. Salman creó y dirigió el principal partido de oposición. Pero cansados de sus críticas, las autoridades, léase príncipes y rey, le quitaron su partido a pesar de ser el principal, lo disolvieron, y encarcelaron a Salman, por supuestamente promover el odio.

Ya encarcelado desde el 2014, hace unos días recibió la otra sentencia: Cadena perpetua, porque supuestamente la corte de justicia, en un proceso nada transparente según las propias Naciones Unidas, determinó que era un espía del vecino país Catar y que merecía estar preso para siempre. Esta es una muestra nada más de cómo la realeza que domina el país y somete a más del 70 % de la población por no tener su misma creencia y tonos étnicos y culturales, concibe la Justicia, el poder, la libertad de expresión, la democracia y la igualdad.

Una igualdad que ya desde el día a día se diluye en el contraste de una de las competencias más caras del mundo como lo es la Fórmula Uno o con el desfile de coches de lujo por las calles de Baréin a los que tienen alcance toda aquella sociedad que no opine y que esté más alineada a los intereses comerciales del reino. Las protestas callejeras para pedir algo simple como los derechos civiles, es el paisaje oculto de Baréin que esconden las siluetas y sombras de los rascacielos de lujo y ultramodernidad, máscara que ha servido incluso para ocultar también la represión de tolete, disparo y cárcel con la que silencian las manifestaciones, mano dura muchas veces contratada o exportada de la madre política de este reino, Arabia Saudí.

¿Por qué los europeos están tan preocupados por Venezuela, y no por Baréin, donde se aplastan los derechos de las mujeres, donde 70 % de la población está amenazada, donde hay cero libertad de expresión, donde uno de cada 500 es un preso político, donde a los que critican al Gobierno los meten en cadena perpetua, donde los futbolistas se tienen que escapar, como el que está ahora temblando de miedo que lo regresen de Tailandia? Ah, pero si es Venezuela, ahí sí ¿No es vergonzoso? ¿No es la más grande hipocresía de Europa y de EE.UU., más porque gracias a esa hipocresía, monarquías como la de Baréin tienen luz verde para aprovecharse del pueblo?

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la noche; México, doce, y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

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