• Detrás de la Razón - El Papa y la masacre de los otros, entre China y La India
martes, 28 de noviembre de 2017 22:12

Vaticano, Santa Sede, antes de partir, sus asesores, le pidieron no pronunciar la palabra ‘rohingya’.

Es el papa Francisco, que vuela hacia Myanmar (Birmania) justo en una de las peores crisis del planeta, donde está la minoría más castigada y más masacrada del mundo, precisamente los rohingyas.

‘El futuro de Myanmar debe ser paz, una paz basada en el respeto por la dignidad y los derechos de cada miembro de la sociedad, el respeto por cada grupo étnico y su identidad, el respeto por el estado de derecho y el respeto por un orden democrático que permita individuo y cada grupo, ninguno excluido, para ofrecer su contribución legítima al bien común’, es el discurso del Papa.

Sustituyó Rohingya por ‘grupo étnico’, pero el mensaje era lo mismo: exigir al Gobierno de Myanmar que no masacre los derechos humanos, y exhibir que la premio Nobel de la Paz de ese país, Aung San Suu Kyi, no ha hecho nada para salvar a los rohingyas. Con estas palabras, el papa Francisco aterrizó en Yangon, antigua capital de Myanmar, Myanmar el nombre nuevo del siglo XX, de Birmania.

A principios de este año, el Vaticano restableció relaciones diplomáticas con ese país, el papa Francisco había recibido entonces a Aung San Suu Kyi, en Roma, capital de Italia, así el viaje había sido programado, sin saber la gran tragedia que hoy se vive.

El viaje del sumo pontífice además coincide con el acuerdo firmado hace unos días entre Bangladés y Myanmar para regresar a miles de rohingyas que huyeron por la represión del Ejército birmano. Quizá por eso, el Papa modificó su agenda e hizo una visita inesperada donde hubo mucho sudor.

Visitó al jefe del Ejército birmano, Min Aung Hlaing, quien es el responsable de la brutal campaña contra los rohingyas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo acusa de hacer una limpieza étnica.

El papa le recordó su responsabilidad a este controvertido general, pero el jefe militar al parecer se molestó por la reunión, negó la limpieza étnica y publicó en Facebook, algo indignante: ‘En Myanmar no hay discriminación religiosa en absoluto, de hecho hay libertad de religión. Y el objetivo de cada soldado es construir la paz en un país estable’.

Lo cierto es que son 1.100.000 de musulmanes Rohingya que viven en condiciones de apartheid en el norte del país, más de mil muertos, centenares de heridos, tres mil viviendas quemadas, de acuerdo con la propia ONU.

‘Nos golpearon y nos obligaron a realizar trabajos forzados quitándonos nuestras identificaciones. Quemaron nuestras casas, no podemos vivir allí, tuvimos que irnos y venir aquí’, dice uno de miles de refugiados rohingyas.

En 1982, la constitución de la República Socialista de la Unión de Burma, Myanmar, le quitó la nacionalidad a los rohingyas. Desde entonces, sufren sin patria los golpes del Ejército de su propio país. La violencia además se recrudeció desde agosto pasado. Los militares aprovecharon un ataque de los rohingyas para aplastarlos con el poder de la represión total, con fuego, balas y destrucción.

En tan solo tres meses, más de 600 mil rohingyas han huido al vecino Bangladés. Huyen desesperados para evitar las minas, se van por mar. En el golfo de Bengala. Golfo preciado por muchos, sobre todo China por la riqueza de exportaciones en agua, madera, electricidad, petróleo, gas y uranio.

En ‘Detrás de la Razón’: los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

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