• Detrás de la Razón - El Likud: saca las garras por el expansionismo sionista
martes, 2 de enero de 2018 21:33

Las ansias del expansionismo sionista no tienen fin. Hace 50 años, luego de imponerse a sus vecinos árabes en la Guerra de los 6 Días, Israel ocupó los territorios de Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza -pertenecientes al pueblo palestino, estipulado por la ONU- y los altos del Golán, de Siria.

Desde entonces, ha continuando anexándose unilateralmente y sin el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ni la gran mayoría de la comunidad internacional, parte de estos territorios mencionados.

Ahora por si fuera poco, el comité central del Likud, partido del premier del régimen de Israel, Benyamin Netanyahu, aprobó por unanimidad una resolución no vinculante para anexar los asentamientos israelíes en el territorio palestino de Cisjordania.

Las colonias judías ubicadas en la ocupada Cisjordania ‘son parte integral de la soberanía de Israel’, así lo afirmó Haim Katz, presidente del consejo y diputado del Likud.

Expertos creen que el respaldo de la gran mayoría del partido derechista podría ser la antesala de una ley más amplia de la Knesset (parlamento israelí) que sería aplicada en toda Cisjordania, donde la Autoridad Nacional Palestina (ANP) aspira levantar su Estado palestino independiente (junto con Gaza y Jerusalén), y donde los israelíes reivindican los territorios de Judea y Samaria (nombres bíblicos de Cisjordania).

Incluso el ministro de seguridad pública de Israel, Gilad Erdan, sentenció que al anexar todas las colonias judías construidas con apoyo y ayudas del estado israelí en ese territorio palestino ocupado, podrán acelerar la construcción de viviendas y la expansión de los asentamientos.

Todo parece indicar que Israel está demostrando que se siente más seguro y respaldado en su objetivo ocupacionista contra Palestina, luego del apoyo recibido por Washington al reconocer a Al-Quds (Jerusalén) como su capital. De hecho los propios líderes del Likud reconocieron que era el momento para aprovechar este tipo de resoluciones.

Incluso el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, publicó una nueva instrucción formal a todas las oficinas gubernamentales, como parte de un acuerdo con el Ministerio de Justicia, sobre cómo debe aplicarse o no en Cisjordania, cualquier nueva legislación.

Hay que recordar que Mandelblit, ya había afirmado el pasado mes de noviembre, que la confiscación de tierra de propiedad privada palestina es legal en determinadas circunstancias.

Al paso han salido diversas reacciones. La número dos de la facción Unión Sionista, segundo partido en el parlamento israelí, Tzipi Livni, aseveró que la resolución aprobada jamás será puesta en ejecución. Argumentó que ‘todos saben que la decisión no se implementará y que Likud no ha tomado un camino correcto y realista’.

Quienes se oponen a la medida dan a entender que es ilógico lo que aspira el Likud. Señalan que la Knesset no puede aprobar leyes que no sean válidas en territorios con jurisdicción israelí y dejan claro que si reclaman jurisdicción sobre los territorios ocupados, significa que están anexionados.

Evidentemente la ANP ha deplorada estos intentos del Likud por tratar de legalizar una ocupación que solo ha dejado muertes y enfrentamientos, al mismo tiempo que ha alejado la posible solución de dos estados.

Mientras, en la actualidad unos 2,8 millones de palestinos habitan en Cisjordania con unos 400 mil colonos israelíes. Aunque el concierto de naciones reconoce a este territorio como ocupado y parte del futuro Estado palestino, gran cantidad de la dirigencia nacionalista y religiosa de Israel mantiene su visión de que este lugar es parte de su país y reivindica lazos bíblicos con él.

En ‘Detrás de la Razón’ los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por Danny Pérez Díaz.

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