• Detrás de la Razón - El grito silenciado de un pueblo llamado Bahréin
lunes, 25 de diciembre de 2017 21:19

Bahréin, una isla reprimida por una dinastía y silenciada por la indiferencia de gran parte de la comunidad internacional.

Para comprender un poco mejor la situación de esta nación, es necesario hacer una pequeña radiografía de ella.

Bahréin se encuentra situada al oeste del Golfo Pérsico y es gobernada desde hace décadas por la familia real Al Jalifa, emparentada con la dinastía saudí y pertenecientes a la minoría suní.

La población de esta isla, se compone en gran parte por trabajadores extranjeros, sobre todo migrantes de países del sur de Asia como Paquistán, y por una mayoría de chiíes. Es también lugar de paso de la quinta parte de las exportaciones mundiales de crudo, factor primordial para entender su contexto y valor estratégico.

En el año 2011 un levantamiento popular estalló, cansados de las medidas represivas y autoritarias de su Gobierno. La violencia y la cantidad de muertes producto de la represión, no frenaron las protestas. Por el contrario, las hicieron más fuertes. Soldados saudíes y policías procedentes de Emiratos Árabes Unidos (EAU) se unieron para acallar la expresión del pueblo.

Aunque el régimen de Al Jalifa intentó "recomponer" su imagen estableciendo la llamada Comisión Independiente de Investigación, un informe de esta, en noviembre del 2011, confirmó la muerte de decenas de opositores, la tortura de centenares de ellos, arrestos masivos de miembros de la oposición y otras muchas violaciones de los derechos humanos a cargo de las fuerzas de seguridad.

Activistas pro derechos humanos que han logrado escapar, también, han relatado la complicada situación del país. Observatorios y organismos como la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) han sacado a la luz pública casos de condenas a civiles que socavan la libertad de expresión, detenciones indiscriminadas así como maltrato a los detenidos, revocación de la nacionalidad a opositores al régimen, prohibiciones arbitrarias de viajar a individuos críticos con las violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades, y numerosos casos de torturas y desapariciones forzadas.

A mediados de 2016 se registró un marcado deterioro de la situación de los derechos humanos en Bahréin, cuando las autoridades disolvieron al principal grupo de oposición política, Al-Wifaq, encarcelaron al principal activista de derechos humanos del país y acosaron y persiguieron a los clérigos chiíes que protestaron pacíficamente contra la revocación arbitraria de la ciudadanía del líder espiritual de Al-Wifaq.

El 15 de enero de 2017, tres hombres fueron ejecutados después de un juicio sin bases legales y manifiestamente injusto. Más tarde el rey de Bahréin ratificó una enmienda constitucional que abrió la puerta a juicios militares de civiles, medida que preocupó aún más a las organizaciones internacionales.

La directora adjunta de la oficina regional de Amnistía Internacional (AI) en Beirut, Lynn Maalouf, afirmó que “sólo en los dos primeros meses de 2017 se ha observado una alarmante escalada del uso arbitrario y excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad y se han llevado a cabo las primeras ejecuciones desde 2011”.

A todo esto hay que agregar la falta de cobertura del levantamiento popular predominantemente chií contra una monarquía suní que ha terminado siendo cada vez más represiva. Pero quizás no sea tan extraño, cuando se trata de una monarquía aliada de Washington, y dirigente del país en donde se encuentra la Quinta Flota de la Marina de Guerra de Estados Unidos. Si a esto le agregamos la relación de amistad con Arabia Saudí, y el beneficio con la venta de armas norteamericanas, se puede entender mejor el conflicto de intereses regionales.

Actualmente, Bahréin se encuentra en un punto crítico, la tensión y las manifestaciones contra el régimen Al Jalifa y sus violaciones a los derechos humanos continúan, mientras los ciudadanos siguen viviendo entre el miedo y la esperanza de hacer valer sus derechos y que su voz sea escuchada.

En Detrás de la Razón los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los Gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por Danny Pérez Díaz

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