• Detrás de la Razón - EEUU y su cortina de humo sobre Irán
domingo, 17 de diciembre de 2017 2:10

5 de febrero de 2003, el secretario de Estado de EE.UU. presentó ante el CSNU supuestas pruebas que representaban evidencia de armas de destrucción masiva de Irak.

Luego de la invasión al país árabe y de acabar con Saddam Husein, EE.UU. no encontró rastro del armamento esgrimido como la amenaza a eliminar y justificación para la guerra.

Este caso es solo un antecedente, para traer a colación las recientes declaraciones de la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, en las que asegura que el misil que los yemeníes lanzaron hace más de un mes hacia Arabia Saudí fue de fabricación iraní. Un alegato que además de ser negado por Irán, la propia Naciones Unidas argumenta no tener evidencias.

Paul Pillar, exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU., denuncia incluso que, en sus declaraciones, Haley no demostró ninguna prueba concreta de que los misiles eran iraníes, también se pregunta algo clave ¿Cómo pudo Yemen adquirir este tipo de artefactos por parte de Irán, si están bajo un asedio y bloqueo total?

Pero, no es la primera vez que un Gobierno norteamericano lanza acusaciones infundadas sobre otros países, hacia la comunidad internacional. Sin embargo, estos alegatos de la funcionaria norteamericana ante la ONU, ocurren justo ante un panorama revuelto y álgido, en el que la prensa y el mundo tienen puestos los ojos, sobre la Administración de Donald Trump.

En primer lugar, la reciente publicación del grupo británico de Investigación de Conflictos Armados (CAR, por sus siglas en inglés), en la cual se revela que las armas proporcionadas por EE.UU. y su aliado en Oriente Medio, Arabia Saudí, a los “rebeldes sirios”, terminaron con frecuencia en manos del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe). Incluso, se supo que las armas estadounidenses han sido utilizadas por los terroristas desde 2014, cuando este se apoderó de grandes zonas de Irak.

Entre tanto, no se pueden pasar por alto los acuerdos de venta de armas estadounidenses a Arabia Saudí. Tan solo durante el mandato del presidente Barack Obama, un total de 115 mil millones de dólares, fue la cifra del respectivo negocio. Cifra que superó el valor, en mayo de 2017, cuando Donald Trump firmó un nuevo acuerdo para la venta de armas a Riad por 350 mil millones de dólares.

A esto, se suman las denuncias de organizaciones pro derechos humanos como Human Rights Watch (HRW), que han concluido en repetidas ocasiones que los ataques aéreos saudíes contra Yemen, tienen responsabilidad compartida con EE.UU., que les proporciona además, el reabastecimiento aéreo y la inteligencia para los ataques.

Por si fuera poco, la humareda que ha levantado en el mundo musulmán y más allá de este, el reciente reconocimiento de Al-Quds (Jerusalén) como capital del régimen de Israel por parte de Washington, también es otro de los factores que colocan a Washington en el centro del huracán, haciendo quizás vital en este momento desviar la atención hacia otro conflicto u otros países.

Al paso de estas acusaciones infundadas y no comprobadas contra el país persa, la representación iraní ante la ONU calificó como “irresponsable, provocativo y destructivo” dicho alegato y lo comparó con el “frasquito de ántrax iraquí” del exsecretario de Defensa de EE.UU. Colin Powell en 2003.

Lo cierto es que mientras la ONU sigue investigando sobre estos alegatos no sustentados por EE.UU., las consecuencias de agresión saudí con apoyo de Washington contra el pueblo yemení, ha dejado hasta el momento una crisis humanitaria sin precedentes, alrededor de 13 mil muertes, según fuentes locales, al menos 17 millones necesitan alimentos y más de medio millón de casos de cólera.

En ‘Detrás de la Razón’ los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los Gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por: Danny Pérez Díaz.

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