• Detrás de la Razón - Causa palestina: el mundo contra Trump e Israel
domingo, 10 de diciembre de 2017 23:32

Es el momento de la verdad. Mi pueblo está esperando escuchar la respuesta del mundo. Somos el último pueblo en estar ocupado.

¿Permitirá el mundo al régimen de Israel estar por encima de la ley? ¿Es esto aceptable? Esto dijo el presidente palestino, Mahmud Abás, en 2011 durante su intervención en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Seis años más tarde pareciera que el mundo está respondiendo a la causa palestina.

Al sustentarnos en el derecho internacional y lo que dictaminan las leyes al respecto, se entiende que cualquier país, administración o gobierno que reconozca Al-Quds (Jerusalén) unificada como capital de Israel, comete una flagrante violación.

En 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) aprobó la resolución 181 para la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe. Un año más tarde estalló la primera guerra árabe-israelí, que en la práctica derivó en la división de la ciudad en dos partes: Jerusalén Este, bajo control árabe; y Jerusalén Oeste, en manos de Israel.

La parte oriental de Al-Quds, que incluía la ciudad vieja y los lugares sagrados, quedaron a cargo de Jordania hasta 1967, pero durante la Guerra de los Seis Días, el régimen de Israel tomó ilegalmente el control de toda la ciudad. Estas zonas están reconocidas internacionalmente como territorio ocupado, en el que se aplica el derecho internacional humanitario.

Por si fuera poco, el régimen de Tel Aviv formalizó en una legislación nacional de 1980, la anexión ilegal, de Jerusalén Oriental. Una acción condenada repetidamente por la comunidad internacional a través de diversas resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

Al interpretar bien la norma, queda más que en evidencia el porqué ningún país del mundo reconoció el proceder del régimen israelí, sobre su anexión de Jerusalén Oriental. Algo a lo que finalmente se atrevió el presidente Donald Trump.

El rechazo global que ha generado dicha decisión desde Washington, radica en gran medida en este sustento.

Empezando por el CSNU, ningún país defendió a EE.UU. y prácticamente todos le alertaron de que su anuncio vulneraba las resoluciones de la ONU y amenazaba con incendiar Medio Oriente.

En la Liga Árabe (LA), por medio de una resolución, le instaron a anular su decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Por su parte, El Líbano, pidió sanciones y medidas diplomáticas, políticas, económicas y financieras, para el país norteamericano.

La Unión Europea (UE) expresó su grave preocupación y señaló las repercusiones que esto pudiera tener en las perspectivas de paz. Aliados incondicionales de Washington, como el Reino Unido y Francia también salieron al paso, cuestionando la medida.

Más allá del derecho internacional, de los Gobiernos y líderes, ciudadanos en distintos lugares del mundo también se levantan hoy contra lo que consideran una humillación a un pueblo que viene padeciendo las consecuencias de lo que muchos expertos califican como la arrogancia de un poder.

Al unísono, pareciera que EE.UU. y su garrote se quedan prácticamente solos en el concierto internacional. Pero ante los hechos vale la pena hacerse algunas interrogantes: ¿Por qué llevar adelante una decisión a contracorriente del mundo? ¿Se quiere la paz o se quiere la guerra?¿Cada firma polémica de quien dirige la llamada potencia mundial, está fríamente pensada o es parte de un juego de poder?

Quizás de lo que hasta el momento no hay dudas, es de una alianza indivisible entre Estados Unidos e Israel y de los efectos que esto genera para uno de los continentes más álgidos del planeta, Oriente Medio .

A todas estas, ¿qué papel juega Arabia Saudí? Según sus autoridades, la política del reino ha sido y sigue siendo la de apoyar al pueblo palestino, sin embargo, según reveló el periódico israelí Yedioth Ahronoth, Riad sabía dos semanas antes la decisión de Trump sobre Al-Quds. Para nadie ha sido un secreto la cercanía tras el telón de los saudíes con Israel en los últimos tiempos.

Nuevamente la región parece un tablero de ajedrez, en donde cada movimiento de sus jugadores pone en tensión el equilibrio y compromete el alcance de una paz definitiva, que no termina de llegar.

En Detrás de la Razón los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve y treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por Danny Pérez Díaz

smd/rha/hnb

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