• Cámara al Hombro - Lucha indígena por la tierra
martes, 14 de marzo de 2017 4:33

En pleno siglo XXI, los ancestrales pueblos indígenas de tierras latinoamericanas siguen luchando por el reconocimiento de sus derechos.

En una muy tardía, pero importante victoria, las comunidades de Alto Bayano, en Panamá, consiguieron que la Justicia fallara en contra del Estado por violentar sus derechos y desplazarlos de sus tierras en los años 70. Sin embargo, el Gobierno sigue dilatando la ejecución de la sentencia.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos falló en diciembre de 2014, en contra del Estado panameño a favor de comunidades indígenas de Alto Bayano, en el caso de la hidroeléctrica que violentó sus derechos y los desplazó de sus tierras ancestrales en la década de 1970.

La demanda llevaba 30 años en esos tribunales y a pesar de haber terminado con una sentencia condenatoria, el Gobierno de Panamá ha dilatado su cumplimiento. La lucha de las comarcas Guna y Emberá, es un ejemplo de lo que se repite en el resto de los territorios indígenas del país.

Muchos de los reclamos territoriales, corresponden a terrenos circundantes de las comarcas delimitadas. No obstante, estos se encuentran igualmente protegidos bajo el artículo 127 de la Ley 72 sobre territorios comarcales: este habla sobre el deber del Estado de conservar las tierras ancestrales, sin importar que estas sean o no parte de las Comarcas.

Los avances de hidroeléctricas, la industria minera y la extracción ilegal, proyectos turísticos y carreteras también representan una amenaza para las comarcas indígenas, reservorios naturales de las mayores riquezas ambientales de Panamá. Durante las sesiones ordinarias de la CIDH celebradas en Ciudad de Panamá en diciembre de 2016, representantes de los 7 pueblos originarios del país llevaron sus reclamos a esa instancia internacional, incluido el del pueblo Ngäbe-Buglé sobre las tierras ancestrales que se inundaron imponiendo la construcción del embalse de la hidroeléctrica Barro Blanco.

En el norte de la provincia de Veraguas, en el centro del país, el proyecto de carretera denominado “La Conquista del Atlántico”, preocupa a Ngäbes, Buglés y campesinos, por ser otro ejemplo de la falta de reconocimiento sobre las tierras colectivas que trabajaron sus antepasados y de las que ellos mismos subsisten. Las irregularidades en el proceso de consulta que denuncian, son una réplica de lo sucedido en Alto Bayano y en Barro Blanco.

Los esfuerzos de las comunidades indígenas y sus organizaciones se ven cada vez más inclinados a buscar justicia en instancias internacionales. Ni la legislación panameña, ni Viceministerio de Asuntos Indígenas han logrado imponer garantías frente a los reclamos sobre derechos territoriales de pueblos originarios. 

akm/rha/nal

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