• Cámara al Hombro - La Ruta del Che, 50 años de revolución y devoción
miércoles, 1 de noviembre de 2017 6:05

La Ruta del Che en Bolivia es un destino turístico que recorren unas 3000 personas cada año.

Van en busca de los últimos pasos del guerrillero latinoamericano que soñaba con lanzar una revolución continental desde el país altiplánico.

Allí murió pero también pasó a la posteridad como mito, como profeta revolucionario e inspirador de futuras luchas sociales.

Santa Cruz, Bolivia, octubre de 2017. La ciudad recibe a miles de visitantes que desde aquí viajarán a las conmemoraciones del guerrillero argentino-cubano a 50 años de su muerte. De ahí, Vallegrande, por entre colinas y caminos escarpados... Es el punto de partida de la Ruta del Che. Este también fue el lugar elegido para el encuentro Mundial en honor a Guevara, con actos dirigidos por el presidente Evo Morales, al que llegaron miles de personas, seguidores del guerrillero.

Esta es la lavandería, donde fue exhibido el cuerpo inerte del Che, para amedrentar a sus seguidores. Es quizás el punto neurálgico, el más emotivo de la ruta del Che.

Su figura, con el tiempo adquirió un carácter hagiográfico y aquí en Vallegrande los seguidores demuestran devoción.

Tres décadas después los restos de Guevara y otros guerrilleros fueron hallados en una fosa común. Su desaparición contribuyó a crear el mito y alimentó la leyenda del Che.

El Che fue apresado tras un enfrentamiento contra el Ejército boliviano en que resultó herido en la Quebrada del Churo. Serían sus últimas horas con vida.

En el caserío de La Higuera, donde actualmente no viven más de 15 familias, fue ejecutado el Che y murió su campaña revolucionaria. Aquí llegaron miles de peregrinos, también el presidente Evo Morales, liderando una procesión a ratos política, a ratos religiosa....Movimientos sociales, pueblos indígenas, todos  seguidores del pensamiento guevarista.

Con un masivo acto, el presidente Evo Morales relanzó la lucha antiimperialista, poniendo especial énfasis en lo que ocurre en Venezuela.

Terminan los homenajes y el pequeño pueblo vuelve a su calma: se van los artesanos y forasteros y con ellos la estela del Che.

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