• Cámara al Hombro - la crítica situación de la vivienda en la República Dominicana
miércoles, 20 de diciembre de 2017 4:38

Esta silueta de ciudad moderna y en constante movimiento es la imagen que ofrece en la actualidad la capital de República Dominicana.

Al igual que en otras metrópolis del área, las elevadas y modernas torres son reflejo fehaciente del importante desarrollo inmobiliario y económico experimentado por Santo Domingo. 

Pese al notable desarrollo inmobiliario que ha logrado la República Dominicana en los últimos años, miles de personas continúan viviendo en condiciones de gran vulnerabilidad a orillas de ríos, cañadas y precipicios.

No obstante y también de manera similar a lo que ocurre en otras urbes de la región, en la capital dominicana y en su área metropolitana ha proliferado una gran cantidad de sectores marginados, donde se han construido viviendas en condiciones de extrema vulnerabilidad.

El zinc es el material del cual están hechas la mayoría de estas destartaladas casuchas, donde sus moradores viven con el constante temor de que lo que hoy es su techo mañana pueda convertirse en su tumba. 

Hace unos años que el riesgo de vivir bajo esta precariedad golpeó sin clemencia a Liberato Rodríguez. Dos de sus hermanos perdieron la vida al quedar sepultados en la vivienda que los tres ocupaban una madrugada en la que la ciudad era azotada por una poderosa tormenta. 

Pese a la existencia de normativas que regulan el uso territorial y a la construcción de proyectos habitacionales destinados a familias de escasos recursos, el problema, lejos de solucionarse, parece ir en incremento.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la necesidad de unidades habitacionales superó los dos millones y el déficit crece a un ritmo anual de 24.000 viviendas.

La construcción de una vivienda para familias de bajo nivel económico actualmente tiene un costo aproximado de un millón de pesos, alrededor de 20.000 dólares, recursos muy lejos de las posibilidades de la mayoría de estas personas. Entretanto, esta panorámica seguirá siendo la más fiel estampa de una mezcla entre pobreza y falta de regulación por parte de las autoridades.

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