• Cámara al Hombro - El trabajo infantil en el Perú
sábado, 21 de octubre de 2017 6:11

En el Perú la trata es el segundo delito que genera una economía sucia en el país después del tráfico de drogas.

En ese contexto, la explotación de menores a través del trabajo infantil es la modalidad más frecuente. Pese a que han crecido las denuncias, aún no hay sentencias por casos de trata.

Así es la vida de uno de cada cuatro niños en el Perú. En costa, sierra y selva, casi dos millones de menores de entre cinco y 17 años dejan la escuela, los amigos y los juegos para convertirse en adultos prematuros que pugnan por conseguir dinero en trabajos peligrosos.

Uno de ellos es este joven de 16 años, que vino hace dos años a Lima para trabajar junto a sus dos hermanos. Desde las seis de la mañana trabaja todos los días en una esquina lustrando zapatos.

La venta de dulces en las esquinas, en la espera de los semáforos, es considerado inapropiado para los niños por sus condiciones peligrosas pero refleja solo la punta del iceberg de la explotación de menores. En la ley que promulgó en 2010 el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, se identifica el trabajo con minerales, la pirotecnia y otros 30 casos de labores peligrosas por su naturaleza en las que aún participan menores. 

Estadísticas de la Fiscalía de la nación señalan que lesiones, mutilaciones y hasta muertes de niños y adolescentes, como la sucedida hace unos meses en el incendio de la galería Nicolini donde murieron dos jóvenes que trabajaban encerrados en un conteiner, son consecuencia de esta problemática. Desde el 2009 hasta diciembre del 2017, el Ministerio Público ha recibido alrededor de 4900 denuncias por trata de menores pero increíblemente ninguna tiene sentencia.

Otra de las consecuencias de la explotación de menores son los niños que cambian sus escuelas por centros de trabajo. Según estadísticas del Registro Nacional de Estadística e informática, en zonas rurales es donde se da el mayor índice de trabajo infantil y la deserción escolar es cercana al 40 % en estudiantes de secundaria. Otros niños que trabajan sí asisten a clases pero no rinden adecuadamente.

Una de las variantes menos abordadas de este problema es el trabajo doméstico infantil, niñas de entre 9 y 15 años que realizan quehaceres del hogar, planchan, lavan y cuidan bebés. Revertir esta situación, mejorar su autoestima y abrirles nuevas oportunidades es el objetivo de la asociación La Casa de Panchita. No obstante, su principal obstáculo es cambiar la forma de pensar de las menores. 

En lo que va del 2017, la Superintendencia Nacional de Fiscalización laboral del Ministerio de Trabajo ha emitido 433 órdenes de inspección por casos de trabajo infantil, de las cuales 16 empresas fueron sancionadas administrativamente. Sin embargo, y pese a tener una ley, el Perú no cuenta con los mecanismos integrados para prevenir y sancionar el trabajo infantil.

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