• Cámara al Hombro - La comida: un tesoro desperdiciado en Italia
domingo, 7 de enero de 2018 6:08

En Italia tienen un problema con la comida. Y no hablamos en este caso de obesidad o de otras enfermedades de salud derivadas de un consumo imprudente. Tiene que ver con todo lo que se desperdicia cada año.

Con lo que acaba en el cubo de la basura. Con el excedente que no se dona. Las altas tasas de despilfarro de alimentos ha llevado al Gobierno italiano a tomar medidas legislativas para frenar esta práctica.

La comida es la base de nuestra existencia. Sinónimo de ocio, familia o convivencia. Un manjar que por desgracia, acaba en demasiadas ocasiones en el contenedor de basura. A veces por una mala conservación, otras porque se come más con los ojos que por la boca, y cargamos demasiado el plato. Y tantas otras porque falla una pieza del engranaje como la producción o la distribución.  En Italia, el desperdicio de comida es un problema.

Los datos son elevados, preocupantes tratándose de comida. Cada italiano desperdicia unos dos kilos y medio de productos cada mes. Numerosos factores influyen. No hay solo una causa.

Este fenómeno no solo afecta a la conciencia de los italianos, también daña las arcas del Estado. Según un estudio del Ministerio de Medioambiente y la Universidad de Bolonia, este derroche se cobra casi un 1 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

¿Pero qué se esconde tras ese gesto de abrir el cubo de la basura y llenar la bolsa con sobras de comida? Averiguamos qué piensan los propios ciudadanos.

Numerosas iniciativas han surgido en los últimos años para echar el freno. Desde campañas de concienciación hasta proyectos de restaurantes para fomentar que los clientes se lleven a casa lo que no se han comido. Pero ha sido el Estado el que ha impulsado una de las reformas más trascendentes.

Y es que en muchas empresas todavía cuesta que arraigue el aprovechamiento. Muchos negocios se han sentido sin rumbo, con dificultades incluso para identificar qué estaban haciendo mal.

La norma ha empezado a dar sus primeros frutos, especialmente en el campo de las donaciones, algo que están notando los bancos de alimentos que operan en todas las regiones de Italia. Visitamos el del Lazio, donde Matteo explica cómo es ahora la situación desde la aplicación de la ley.

Esta es una costumbre heredada de sus abuelos, cuenta Samanta, que incorporó desde pequeña. Explica también que si alguna lección se debe sacar de la crisis económica es precisamente la de saber aprovechar mejor los recursos. Y en casa, acabar con la costumbre de vaciar el plato en la basura.

akm/ctl/rba

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