• Cámara al Hombre - Degradación de manglares en El Salvador
viernes, 25 de agosto de 2017 5:43

En El Salvador el bosque salado, comúnmente conocido como manglar en Centroamérica, se está muriendo.

Los expertos estiman que estos ecosistemas importantes para la reproducción de una diversidad de especies marinas han perdido el 60 % de su cobertura en las últimas 6 décadas, lo que equivale a la degradación de 1000 hectáreas anualmente.

La utiliza­ción no sostenible de los recursos naturales; una alta presión de actividades agropecuarias inapro­piadas y los proyectos turísticos están entre los principales factores que irrespetan la integridad del manglar y ecosistemas costeros asociados.

El más pequeño de los países centroamericanos, El Salvador, es bañado por una franja costera a lo largo del océano Pacífico. En este cinturón de 310 kilómetros se encuentran una serie de humedales costeros o manglares. Sin embargo, año a año una porción de este bello bosque es mutilada.

El Salvador ha seguido e, incluso, ha superado la tendencia mundial en cuanto a la desaparición de manglares. Ahora su cobertura solo alcanza el 1.7 % del área del país. Aun frente a esta acelerada depredación el 60 % del bosque del Pacífico Centroamericano se concentra en territorio salvadoreño.

Pastizales y cañales además de proyectos turísticos, urbanos e industriales están acabando con un ecosistema útil, rico y biodiverso, considerado incluso como los riñones de la zona costera marina. La normativa existente es muy laxa frente a la amenaza depredadora y como consecuencia ahora se tiene una pérdida en la pesca, en la calidad de agua y comunidades con alta vulnerabilidad.

Además contribuye para la adaptación al cambio climático y es uno de los ecosistemas más eficientes en capturar carbono. Si en promedio desaparecen, mil hectáreas de manglar por año, esto significaría una pérdida por valor de 40 millones de dólares anualmente.

Por fortuna hoy se comprende mejor el beneficio y mientras unos destruyen otros intentan salvar al manglar.

Regenerar este ecosistema es lo más difícil entre las diferentes labores de conservación de la naturaleza. Pero tremendo desafío no desanima a estos protectores del manglar que trabajan en zonas como Bahía de Jiquilisco, Barra de Santiago y Garita Palmera.

Oenegés y autoridades públicas participan también de este esfuerzo y a través de la técnica de restauración ecológica de manglares ya se han renovado más de 200 hectáreas. El reto ahora dicen expertos en el tema es pasar a su aprovechamiento sostenible.

Según el experto mexicano que visitó los manglares del occidente salvadoreño para compartir su experiencia en esta materia se debe avanzar a la gestión inclusiva con actores de comunidades locales como una opción de desarrollo social y económico.

Se está escribiendo una nueva historia y reconquistando terreno para este valioso ecosistema. El camino andado ha demostrado que la restauración de los manglares es posible técnicamente, socialmente y ahora falta políticamente.

Según proyecciones de expertos y académicos si la degradación del manglar continúa al mismo ritmo, será cosa de décadas para que el daño en éste sea irreversible y se declare su extinción total.

Es por ello que comunidades, Gobiernos locales y autoridades estatales deben trabajar a pasos agigantados para poder recuperar el terreno perdido en este valioso ecosistema.

Cámara al Hombre, Vladimir Chamorro, El Salvador.

smd/ktg/tas

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