• Un funcionario saudí cierra la puerta del consulado en Estambul, Turquía.
Publicada: sábado, 4 de julio de 2020 13:34

Las declaraciones de un funcionario del consulado saudí en un juicio, fortalecen la hipótesis de la quema de las cenizas del cuerpo troceado de Jamal Khashoggi.

Zeki Demir, un técnico local que trabajaba en el consulado saudí, ubicado en la ciudad turca de Estambul, reveló que le llamaron para ir a la adyacente residencia del cónsul y encender el horno casi una hora después de que el periodista opositor saudí Khashoggi entrara al centro diplomático el 2 de octubre de 2018.

“Hubo cinco o seis personas allí (...) Ellos me pidieron encender el horno. Circulaba un aire de pánico”, indicó Demir en el primer día del juicio, celebrado en viernes por un tribunal de Estambul.

El testigo turco añadió que vio “muchos pinchos de carne” y “una pequeña barbacoa”, al lado del horno en el jardín del consulado. Losas de mármol alrededor del horno, de acuerdo con Demir, también parecían haber cambiado de color, como si las hubieran lavado con una sustancia química.

Demir adujo que también ayudó a abrir la puerta del garaje a un vehículo con ventanas oscuras, pero funcionarios saudíes le dijeron después que se marchara inmediatamente del jardín.

Las declaraciones de Demir coinciden con un informe de la Policía turca que indicaba en febrero de 2019 que, tras el asesinato, el equipo ejecutor encargó a un famoso restaurante 32 porciones de carne cruda y que luego limpiaron todo con productos químicos para hacer desaparecer posibles pruebas.

 

El tribunal de Estambul inició el juicio en ausencia a 20 ciudadanos saudíes. La Fiscalía los acusa de haber participado en la desaparición y muerte de Khashoggi y pide para ellos la cadena perpetua.

La relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Asesinatos Selectivos y Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard, que encabeza las investigaciones sobre el horrendo asesinato, participó en vista del juicio y consideró este último proceso como un juicio “más legítimo” que el proceso llevado a cabo por la Justicia de la Monarquía, responsable, según distintas evidencias e informes, de haber ordenado la ejecución.

“Por fin nos movemos en un espacio más formal, un espacio de Justicia. El proceso saudí fue de todo menos justo (...) Aquí tenemos un espacio donde las víctimas y testimonios del caso pueden hablar y se les escucha como no se ha hecho antes. Es un proceso más legítimo”, aseguró.

La funcionaria francesa de la ONU subrayó que a pesar de las “muchas limitaciones” debido a la ausencia de los sospechosos, el juicio “envía un mensaje importante a los dictadores del mundo. (...) Se trata de un crimen de Estado. Claro que nos concentramos en sospechosos concretos, pero se trata de un crimen de Estado”.

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