• Gobernante partido Social Demócrata gana las elecciones de Suecia
Publicada: domingo, 9 de septiembre de 2018 18:25
Actualizada: lunes, 10 de septiembre de 2018 5:57

Los socialdemócratas suecos renuevan su liderazgo en las elecciones generales y deberían poder formar gobierno de coalición, ya con el 99 % del voto escrutado.

El partido Socialdemócrata (S) ha logrado este domingo un 28,4 % de los sufragios, perdiendo finalmente poco más de dos puntos respecto al 30,7 % de 2014, muy por delante del conservador partido Moderado (M), con un 19,8 %, y de los nacionalistas xenófobos Demócratas de Suecia (SD, por su sigla habitual en sueco), con un 17,6 %.

Pese a que los partidos tradicionales han contenido el avance fulgurante de SD, que en 2014 obtuvo un 12,9 % de los votos, se prevé que las negociaciones para formar el nuevo Ejecutivo sean arduas, dada la fragmentación del nuevo Parlamento, y duren un mínimo de semanas, sin garantía de éxito.

Los demás partidos que obtienen representación son el Partido de Centro (C), con un 8,6 %; el Partido de Izquierda (V, por su sigla en sueco), con un 7,9 %; los Democristianos (KD), con un 6,4 %; los Liberales (L), con un 5,5 %; y el Partido Verde Ecologista (MP, por sus siglas en sueco), con un 4,3 por cien.

Con estos datos, los 350 escaños del Parlamento sueco, que elegirá al sucesor del primer ministro Stefan Löfven, quedan repartidos como sigue: 101 para los socialdemócratas, 70 para los moderados, 62 para los antiinmigración SD, 31 para los centristas, 28 para los izquierdistas, 23 para los democristianos, 19 para los liberales y 15 para los ecologistas.

 

La elección había sido planteada como un plebiscito entre el Estado providencia, por parte de Löfven, y la oposición a la inmigración representada en una nación tradicionalmente reputada tolerante por SD, en consonancia con la xenofobia que se ha difundido por Europa por factores como la afluencia masiva de solicitantes de asilo, la extensión de la pobreza, un modelo cultural decadente y una inseguridad creciente.

El primer ministro saliente y principal ganador de las elecciones había presentado en campaña a su partido como “la garantía de que los Demócratas de Suecia, un partido extremista y racista, no tengan influencia en el Ejecutivo”, y había llamado a la población a quedarse “en el lado bueno de la historia”.

Estaban convocados a las urnas, que abrieron las puertas a las 08H00 y cerraron a las 20H00 (18h00 GMT) unos 7,5 millones de electores de un país con un 18,5 % de habitantes nacidos en el extranjero y en un ambiente marcado por la cuestión de la inmigración. Sólo en 2015 Suecia registró 160 000 solicitudes de asilo, la mayor proporción del continente por número de habitantes.

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