• Un niño perdió la piel tras recibir una dosis de un antiepiléptico cuatro veces superior.
Publicada: martes, 3 de diciembre de 2019 16:50

Un niño español pierde la piel, las uñas y los pezones después de recibir por error una dosis cuatro veces mayor de un antiepiléptico.

Lucas, un niño cacereño de 11 años, ha pasado por un calvario debido a las secuelas que le provocó una medicación diagnosticada para la epilepsia.

Según informó el lunes el diario español El Mundo, un médico del Hospital San Pedro de Alcántara le suministró al pequeño cuatro veces más la cantidad de antiepiléptico indicada para su edad, lo que le provocó el síndrome Stevens-Johnson.

El menor se trata de esta enfermedad desde los cuatro años, después de sufrir un atragantamiento. Los médicos le pautaron un tratamiento a pesar de que no ha tenido nunca una crisis; padece una discapacidad del 48 % con un déficit cognitivo severo.

En enero de 2018 acudió a su médico y este decidió añadir un medicamento más al que ya tomaba. Se le pautó una dosis cuatro veces superior a la que debía tomar. El medicamento era Lamictal en dosis progresivas, donde cada semana debía aumentar la dosis. Lucas tomaba Depakine, por lo que, al combinarlo con el anterior, el suministro tiene que ser menor.

Cuando llegamos a Madrid, los médicos alucinaban con el estado en que llegaba. Le tuvieron que despegar una gasa de la cabeza que llevaba semanas ahí puesta y que no le habían curado”, denuncia la madre de un niño español que perdió la piel por recibir una dosis cuatro veces mayor de un antiepiléptico.

La madre del paciente, Cristina Paredes, detalló que a su hijo se le fue quemando la piel y luego se le puso negra, se le cayeron las uñas, los pezones y toda la epidermis. Al final, con el cuerpo necrosado, necesitó quimioterapia para sobrevivir.

Por este motivo, trasladaron al niño en helicóptero a Madrid, la capital española, “al borde de la muerte, según nos dijeron luego los médicos”, narró su madre.

Los padres explican que el niño ha quedado físicamente deformado y con serios problemas renales y hepáticos, por lo que reclamarán, por vía judicial, los daños y perjuicios generados por la negligencia médica en el Servicio de Salud Extremeño.

“Cuando llegamos a Madrid, los médicos alucinaban con el estado en que llegaba. Le tuvieron que despegar una gasa de la cabeza que llevaba semanas ahí puesta y que no le habían curado”, denuncia su madre.

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