En una carta remitida el sábado al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y al presidente del Consejo de Seguridad, el representante permanente de Irán ante el organismo, Amir Said Iravani, subrayó que las operaciones del país persa se centran únicamente en las instalaciones y lugares que sirven como origen o base de apoyo para los ataques contra el pueblo iraní.
Denunció que la agresión militar conjunta del régimen israelí y Estados Unidos contra la República Islámica, que se inició el sábado 28 de febrero con el asesinato del Líder y de varios altos funcionarios del país persa, así como con ataques simultáneos contra la infraestructura militar y civil, incluidas escuelas, hospitales, instalaciones deportivas, viviendas y centros de servicios públicos, y que continúa hasta el día de hoy, constituye una flagrante violación de la soberanía nacional y la integridad territorial de la República Islámica.
Al respecto, subrayó que responder a esta brutal agresión militar es el derecho inherente de legítima defensa de la República Islámica de Irán, consagrado en el Artículo 51 de la Carta de la ONU, y las Fuerzas Armadas de Irán están utilizando todos los medios y capacidades disponibles para repeler esta agresión criminal.
“El ejercicio del derecho inherente de legítima defensa de Irán continuará hasta que cese la agresión o hasta que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cumpla con su responsabilidad en virtud del Artículo 39 de la Carta, determinando quiénes son los agresores y garantizando su responsabilidad y rendición de cuentas por sus actos de agresión”, agregó.
Iravani resaltó que, en virtud del derecho internacional, los Estados están prohibidos permitir que su territorio sea utilizado, directa o indirectamente, para causar daños a otros Estados, y la resolución 3314 de la Asamblea General califica de un acto de agresión “la acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por este para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado”.
Agregó que, como principio fundamental del derecho internacional, los Estados deben adoptar todas las medidas necesarias para impedir que las fuerzas armadas estacionadas en su territorio cometan actos de agresión contra otros Estados y no deben facilitar ni apoyar dichos actos. Al respecto, señaló que es evidente que, en caso de violación de estas obligaciones fundamentales, un Estado cuyo territorio haya sido utilizado para realizar actos de agresión contra un tercer Estado tiene responsabilidad jurídica internacional, incluida la responsabilidad de reparar los daños directos e indirectos resultantes de tales actos.
El embajador iraní recalcó que la República Islámica de Irán, en ejercicio de su derecho inherente a defender su soberanía e integridad territorial, y ante el evidente incumplimiento por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de sus deberes y responsabilidades, ha emprendido operaciones defensivas necesarias y proporcionadas contra las bases e instalaciones de los agresores en la región. Recalcó que dichas acciones son lícitas según el derecho internacional y habían sido advertidas clara y reiteradamente con antelación a través de diversos canales y a diferentes niveles.
“Nada puede negar o socavar el derecho inherente de Irán a defenderse ante la agresión de Estados Unidos y el régimen israelí. Las operaciones defensivas de Irán se dirigen únicamente contra los objetivos y las capacidades que sirven de origen a los actos de agresión contra el pueblo iraní, o que se utilizan para apoyar dichos actos. Los países de la región son plenamente conscientes de que la presencia de bases militares estadounidenses en su territorio no ha contribuido en absoluto a la seguridad regional y, en cambio, solo ha servido para apoyar la perpetración de crímenes contra civiles iraníes, incluyendo mujeres y niños, por parte de agentes de Estados Unidos y del régimen sionista”, matizó.
No obstante, el funcionario declaró que la República Islámica de Irán mantiene su compromiso de mantener y fortalecer las relaciones amistosas con los países de la región, basadas en el respeto mutuo, el principio de buena vecindad y el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada uno.
En este contexto, enfatizó que las operaciones defensivas de Irán contra las bases e instalaciones militares estadounidenses en la región no deben interpretarse en modo alguno como hostilidad o enemistad hacia los países de la zona.
msm
