• El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, habla con la prensa en Teherán, la capital, 13 de abril de 2021.
Publicada: sábado, 17 de abril de 2021 17:45

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, descarta la viabilidad del plan de los talibanes para reavivar el “emirato” en Afganistán.

Durante su intervención virtual en el foro económico Diálogo de Raisina, el canciller iraní consideró el viernes imprescindible que los talibanes sean parte del proceso de paz en Afganistán y rechazó el plan anterior de este grupo de reavivar el “Emirato Islámico” de la década de 1990 en el país centroasiático.

Conforme al máximo diplomático persa, el citado plan ya no es viable porque Afganistán ha experimentado muchos cambios en las últimas dos décadas y ha avanzado hacia un sistema democrático, gracias a los esfuerzos del Gobierno y el pueblo afganos.

Las instituciones democráticas establecidas en Afganistán “deben permanecer en su lugar [...] y volverse aún más inclusivas, con los talibanes abandonando la violencia y entrando en un proceso político”, subrayó Zarif.

De hecho, prosiguió, no hay consenso sobre el plan de los talibanes en Afganistán, ya que un “emirato” no es un sistema a base del que se pueda construir el Afganistán de la posguerra.

 

El jefe de la Diplomacia persa también se refirió a la postura de Irán ante los esfuerzos para restaurar la paz en Afganistán y las negociaciones de Teherán con los talibanes sobre el papel que el grupo debe desempeñar en el proceso diplomático. Asimismo, pidió a todos los estamentos afganos que trabajen juntos para elaborar un plan de “paz unificada” para el futuro de su país.

Durante las conversaciones, “presionamos […] para que los talibanes y otros grupos en Afganistán, en particular el Gobierno de Afganistán, se involucren en una conversación seria para un movimiento hacia adelante; no amenazas, no violencia, sino trabajar por la paz dentro del marco constitucional”, remarcó.

Presencia de EEUU en Afganistán no contribuyó a la paz

Por otro lado, Zarif acogió con satisfacción la decisión de EE.UU. de retirar todas las tropas norteamericanas de Afganistán antes del 11 de septiembre, dos décadas después de que Washington y sus aliados invadieron el país, so pretexto de luchar contra el terrorismo.

Washington “debe tomarse a la luz de la realidad de nuestra región que la presencia de fuerzas extranjeras nunca ha contribuido a la paz y la estabilidad. La [retirada] dejará, al menos, menos terreno para la violencia”, sostuvo.

Del mismo modo, advirtió a los talibanes que no utilicen el vacío que podría seguir a la retirada de las tropas extranjeras para intensificar su campaña de violencia, alertando que tal situación sería “desastrosa” y serviría como “receta para una nueva guerra”. La República Islámica, que alberga a unos tres millones de refugiados afganos, no tolerará más violencia en Afganistán, puntualizó.

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