• Pasan 30 años del autogolpe del dictador Alberto Fujimori en Perú
Publicada: miércoles, 6 de abril de 2022 10:19

El 5 de abril de 1992, el presidente de Perú, Alberto Fujimori, apareció sorpresivamente en los televisores de los peruanos para anunciar que disolvería el Congreso.

Pero no conforme con el cierre de esta entidad, también intervino, con ayuda de los militares, otras instituciones y censuró a los medios de comunicación.

Han pasado 30 años desde ese día, pero el hecho quedará para la historia.

Según el exdictador, uno de los motivos principales para realizar el ‘Fujimorazo’ era porque el Congreso obstruía el trabajo del Ejecutivo. Por ello, ante la negativa del Parlamento para concederle amplios poderes para gobernar sin fiscalización, decidió disolverlo.

Cuando Fujimori se encontraba anunciando el autogolpe de Estado, los miembros de las Fuerzas Armadas salieron a las calles con tanques de guerras para tomar el Poder Judicial, Consejo Nacional de la Magistratura, Ministerio Público y el Tribunal Constitucional. Por si fuera poco, también secuestraron a periodistas y políticos que se oponían a su Gobierno.

Las instituciones intervenidas la noche del 5 de abril de 1992 no lograron su autonomía y tampoco se libraron de la corrupción del dictador Fujimori. Para muchos especialistas, la medida fue excesiva y no puede ser justificada porque irrumpió el orden democrático.

Vladimiro Montesinos, el asesor presidencial de Alberto Fujimori, es otro de los personajes detrás de la dictadura de los 90. Durante su mandato, fue designado como jefe del Servicio de Inteligencia Nacional del Perú (SIN).

Si bien han pasado 30 años desde que se llevó a cabo el autogolpe de Estado del 5 de abril, Alberto Fujimori jamás demostró arrepentimiento. Desde su punto de vista, fue una medida necesaria debido a las condiciones políticas, económicas y sociales de esa época.

Aunque ahora el expresidente cumple una condena de 25 años por crímenes de lesa humanidad, un fallo del Tribunal Constitucional podría dejarlo en libertad, por lo que ahora solo depende de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) si deja sin efecto esta sentencia.

Aarón Rodríguez, Lima.

mag/fmk