• Vizcarra se defiende en el Congreso ante su juicio político
Publicada: sábado, 19 de septiembre de 2020 6:57
Actualizada: sábado, 19 de septiembre de 2020 7:19

El Congreso peruano abrió el debate final para destituir a Martín Vizcarra por supuesta “incapacidad moral” por sus intentos de ocultar un caso de corrupción.

El puesto del presidente de Perú, Martín Vizcarra, está en juego este viernes. Los legisladores de la oposición siguen adelante con un juicio político que está golpeando duramente a un mandatario que llegó a la presidencia con un mensaje de lucha anticorrupción.

El Congreso peruano abrió este viernes el debate final para destituir a Vizcarra. Quien es acusado de “incapacidad moral permanente” por sus aparentes intentos de ocultar un caso de corrupción. Pese a que en un primer momento se informó que Vizcarra no acudiría a la Cámara, finalmente el presidente se presentó en el hemiciclo apenas minutos antes del inicio de la sesión.

Vizcarra no estaba obligado legalmente a participar en el juicio político y había dado señales de que no pensaba acudir. Sin embargo, apareció en el último momento, sin corbata ni banda presidencial para, según alegó, dar una señal a la población de que lo más importante es venir y dar la cara.

La polémica gira en torno a la relación entre Vizcarra y un músico poco conocido, Richard Cisneros, y los cerca de 50 mil dólares que éste recibió en contratos cuestionables con el Ministerio de Cultura por actividades como charlas motivacionales.

Una grabación de audio difundida parece mostrar a Vizcarra y dos asesores tratando de aclarar sus versiones sobre cuántas veces lo había visitado el músico. Diferentes congresistas se han mostrado indignados por el caso y el discurso que dio el mandatario.

La destitución, forzada por seis de los nueve grupos del Congreso tiene un recorrido incierto. Se necesitan 87 votos para sacar del poder al jefe de Estado y depende de la decisión que adopten las dos fuerzas mayoritarias, que suelen pronunciarse en el último momento.

Pero definitivamente su capacidad para sacar adelante la agenda anticorrupción que ha tratado de convertir en el sello distintivo de su corta pero accidentada presidencia, podría verse aún más comprometida si se considera que Vizcarra ha estado implicado en tráfico de influencias.

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