Publicada: lunes, 4 de diciembre de 2023 4:28
Actualizada: lunes, 4 de diciembre de 2023 9:29

Por Humaira Ahad

Mayar quería ser periodista como su padre. Deseaba contar historias no contadas ni escuchadas de su pueblo al mundo exterior. Ella quería ser la voz de los que no tienen voz.

Su sueño no se hizo realidad. La niña de 9 años, en lugar de cubrir noticias, se convirtió ella misma en noticia. La noticia del asesinato de Mayar y su hermano pequeño Bilal la publicó su padre.

Fue la noticia más difícil que cubrió Nidal Hamida, su padre periodista, en sus décadas de carrera. Él no permitió que ningún dolor se interpusiera en el desempeño de sus deberes profesionales.

Mayar, de 9 años, la niña querida de sus padres, era la confidente más cercana de su hermano Bilal.

Ella era unos años mayor que Bilal, pero los hermanos compartían un hermoso vínculo. Eran inseparables, tanto en la vida como en la muerte. Un ataque aéreo israelí truncó sus vidas jóvenes.

Esta niña con una sonrisa contagiosa murió asesinada, junto a su hermano pequeño y su madre, en un ataque aéreo israelí contra su casa en la asediada Franja de Gaza en el 23 de octubre.

El padre no se encontraba en casa en aquel momento. Estaba ocupado cubriendo la guerra para cadena local Palestine TV.

Mayar destacaba en sus estudios y tenía grandes sueños para su futuro. Quería mostrar Gaza y la difícil situación de su pueblo al mundo.

Desde pequeña, la niña de 9 años había aprendido el arte de contar historias y ser sincera de su padre periodista mientras crecía, viéndolo cubrir las noticias todos los días.

Bilal, por otro lado, parecía reservado y la mayor parte del tiempo se aferraba a su hermana, a quien amaba muchísimo. Siempre se les veía juntos: jugando, estudiando, caminando de la mano.

El padre, destrozado por el dolor y con grandes esperanzas en sus hijos, se vio obligado por la ocupación a bajar sus cuerpos sin vida a una tumba, despidiéndolos con el corazón pesado y ojos llorosos.

La ONG Reporteros Sin Fronteras han descrito a Gaza como el “cementerio de los periodistas”. Sin embargo, para los periodistas que informan desde Gaza, la tragedia se extiende a toda su familia, incluidos los niños.

En el 3 de noviembre, Mohammed Abu Hatab, periodista que trabajaba con Palestina TV, fue asesinado con su familia cuando Israel bombardeó su casa al sur de Gaza, en Jan Yunis de Gaza.

Palestine TV afirmó que los ataques deliberados de Israel a los periodistas son un “mensaje sangriento para aterrorizar a los periodistas palestinos”, destinado a evitar que “transmitan el sufrimiento del pueblo palestino y expongan los crímenes de la ocupación”.

A finales de octubre, la familia de Wael Dahdouh, jefe de la oficina árabe de Al Jazeera en Gaza, murió en un ataque aéreo israelí. Las imágenes de su funeral se volvieron virales en las redes sociales.

Los periodistas y sus familias en Gaza también han recibido llamadas amenazadoras por parte del ejército y espías israelíes, advirtiéndoles de repercusiones no deseadas por revelar los crímenes del régimen.

“Otra amenaza de la ocupación para no ir a la ciudad de Gaza”, escribió Motaz Azaiza, un destacado periodista de Gaza, en su cuenta de Instagram mientras compartía la grabación de una llamada telefónica el 24 de noviembre.