• Las fuerzas de ocupación israelí intervienen para reprimir una protesta en una aldea de Cisjordania, 29 de enero de 2020, (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 30 de abril de 2021 9:22

Un informe revela una campaña israelí para desacreditar a los grupos de DDHH que denuncian la represión del régimen a los palestinos en los territorios ocupados.

“Los grupos de derechos humanos y las oenegés que trabajan en cuestiones relacionadas con la ocupación del régimen israelí, la actividad de los asentamientos ilegales, la rendición de cuentas por los crímenes internacionales y las violaciones de los derechos humanos, los solicitantes de asilo y los refugiados, así como los presos políticos o los derechos de la minoría palestina dentro de los territorios ocupados, han sido el principal objetivo de una amplia campaña de desprestigio dirigida por el ministerio de asuntos estratégicos y diplomacia pública del régimen de Israel (MSA, por sus siglas en inglés)”, según se desprende de un informe del Observatorio para la Protección de los Defensores de los Derechos Humanos, publicado en este mes de abril en curso.

Los autores del documento, que lleva por título Target Locked, exponen en el las implacables campañas de desprestigio israelíes durante la última década para deslegitimar las labores de denuncia de los grupos de derechos humanos en los territorios ocupados por Israel, Cisjordania, la Franja de Gaza y los altos de Golán sirios.

De acuerdo al escrito, el MSA ha estado exponiendo “ferozmente” una estrategia israelí para desacreditar a los grupos de derechos humanos y a las oenegés que defienden los derechos humanos de los palestinos como “operativos antisemitas con profundos vínculos con grupos terroristas obsesionados con la destrucción del estado de Israel”.

La estrategia puesta en marcha por el régimen de Tel Aviv tiene tres vertientes: deslegitimar las voces críticas de la sociedad civil a través de “nombrar y avergonzar” y asociarlas con terroristas o antisemitas; presionar a cualquiera que dé una plataforma a su discurso, y presionar activamente para cortar sus fuentes de financiación.

 

El reporte señala que en los últimos años se ha erigido una elaborada red antipalestina, que con la llegada del entonces presidente estadounidense Donald Trump al poder en 2017 se fue forjando con mayor celeridad. En concreto, anota que existen ciertos oenegés al servicio del régimen israelí, “cuyo principal objetivo es retransmitir la propaganda de Israel contra los actores de la sociedad civil de Palestina, incluso a nivel internacional”.

Los referidos entes “sin ánimo de lucro”, a instancias del MSA tratan de poner en tela de juicio “las críticas legítimas a las graves violaciones de los derechos humanos por parte de Israel con el antisemitismo y emplean afirmaciones vagas e infundadas de afiliaciones terroristas contra las organizaciones de la sociedad civil (OSC) palestinas, con el fin de privar a estas últimas de una financiación esencial para su sostenibilidad”, argumenta el informe.

En concreto, agrega que estas campañas van acompañadas de intimidación y acoso a los activistas defensores de los derechos humanos. “Los tipos de acoso incluyen prohibiciones de viajar, detenciones y arrestos arbitrarios, acoso judicial, deportación, ataques físicos y cibernéticos y amenazas de muerte”, detalla.

El régimen israelí en su particular despliegue contra los grupos de derechos humanos ha estado introduciendo normativas desde hace diez años para impedir el trabajo realizado por organizaciones de la sociedad civil palestina dentro de la Palestina histórica y en la Cisjordania y Gaza ocupadas.

Desde 2010, recalca el informe, se ha presentado un número sin precedentes de proyectos de ley en el parlamento israelí con el objetivo de limitar el espacio cívico de las oenegés.

krd/hnb