• Los escombros de la vivienda de la familia de Mohanad al-Halabi, presunto autor de un ataque antisraelí en octubre de 2015 en la aldea cisjordana de Surda, cerca de Ramalá, 9 de enero de 2016.
Publicada: domingo, 10 de enero de 2016 2:07
Actualizada: lunes, 11 de enero de 2016 8:10

Las organizaciones pro derecho humanos criticaron el “castigo masivo” que aplica el régimen de Tel Aviv contra los palestinos, demoliendo sus viviendas.

La demolición planificada de las casas de los palestinos se produce en línea con la nueva política del régimen de Tel Aviv para “castigar” a los palestinos sospechosos de realizar ataques contra los israelíes. No obstante, esa política NO afecta a los israelíes que lanzan ataques mortales contra los palestinos.

Incluso en caso de que (esa política) provocara efectos disuasivos, permanece ilegal al provocar daños deliberados a los inocentes”, dijo el grupo humanitario israelí B’Tselem, en alusión a la demolición de las casa de los palestinos.

Según informó el sábado la agencia palestina de noticias Wafa, el grupo humanitario israelí B’Tselem denunció dicha política, diciendo que los menores, ancianos y las mujeres son los que tendrán que sufrir las consecuencias, mientras que el régimen de Tel Aviv no los considera sospechosos de realizar ninguna ofensa.

Añadió que en la mayoría de los casos la persona, cuya conducta ha provocado la demolición, ni siquiera vive en la casa a la hora de su destrucción.

Este grupo pro derechos humanos adujo que las autoridades israelíes alegan que esa política tiene efectos “disuasivos”. No obstante, adelantó, ese efecto aún no ha sido comprobado.

“Incluso en caso de que (esa política) provocara efectos disuasivos, permanece ilegal al provocar daños deliberados a los inocentes”, dijo B’Tselem.

Amnistía Internacional (AI) por su parte, dejó claro que la parte “disuasiva” de las demoliciones, como alegan las autoridades israelíes, es completamente “irrelevante” en cuanto a las humanitarias normas internacionales.

“El castigo masivo nunca ha sido permitido bajo cualquier circunstancia”, aseveró AI.

El pasado 6 de octubre, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, condenó la violencia desenfrenada de las fuerzas israelíes y advirtió de que la destrucción de viviendas palestinas o la edificación de nuevos asentamientos ilegales para colonos israelíes en las tierras ocupadas no hará sino agravar las actuales tensiones.

Y, dos días después, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Raad al-Husein, consideró "ilegal" y "contraproducente" la demolición de casas palestinas por el régimen de Israel.

La familia de Mohanad al-Halabi, presunto autor del ataque antisraelí que mató en octubre de 2015 a dos colonos antes de ser asesinado a tiros por las fuerzas israelíes en Al-Quds (Jerusalén), camina entre los escombros de su casa derribada por las excavadoras del régimen de Tel Aviv en la aldea cisjordana de Surda, cerca de Ramalá, 9 de enero de 2016.

 

En la misma jornada del sábado los israelíes demolieron la casa de la familia del fallecido Mohanad al-Halabi, joven palestino que en un ataque de represalia, había matado el pasado 3 de octubre a dos colonos israelíes en Al-Quds (Jerusalén).

De acuerdo con Wafa, un gran número de las fuerzas israelíes que escoltaban los buldóceres irrumpieron la aldea cisjordana de Surda, cerca de la ciudad cisjordana de Ramalá, bloquearon las vías principales y acordonaron la zona antes de destruir la vivienda.

Shafiq al-Halabi, padre de Mohanad, confirmó que los israelíes demolieron su casa de tres plantas y un almacén que se encontraba cerca de su vivienda.

Añadió que la casa estaba vacía desde el pasado 3 de octubre, cuando la familia recibió la orden de evacuación de su casa a fin de proceder a su demolición, pero que volvieron al escuchar que los soldados israelíes habían venido con sus excavadoras para demolerla.

La familia de Al-Halabi afirma que las fuerzas del régimen de Tel Aviv le atacaron mientras estaban acordonando la zona y le amenazaron con la detención si se acercaba a la casa.

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