• El ministro de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Abdulá bin Zayed Al-Nahyan, en Chipre, 15 de junio de 2019.
Publicada: sábado, 15 de junio de 2019 17:54

Emiratos Árabes Unidos (EAU) considera que no hay pruebas suficientes para culpar a Irán del sabotaje de las naves de carga en el puerto emiratí de Al-Fuyaira.

“Hasta ahora no hemos visto que haya pruebas suficientes para apuntar a un Estado concreto en relación con el ataque a los petroleros en las costas de Emiratos”, ha afirmado este sábado el ministro de Exteriores de los EAU, Abdulá bin Zayed Al-Nahyan, en una rueda de prensa.

Con estas declaraciones, Al-Nahyan ha desmentido las acusaciones de ciertos países del Occidente sobre que la República Islámica de Irán estaba implicada en las explosiones ocurridas el pasado 12 de mayo en buques de carga en Al-Fuyaira, situada en el noreste de los EAU.

Sostiene, sin embargo, que dicho sabotaje estuvo patrocinado por un Estado, pues “Estas capacidades no están presentes en los actores o grupos ilegales no estatales. Se trata de proceso organizado que solo puede llevar a cabo un Estado”.

Este mismo sábado, en la cuenta de Twitter de la cadena saudí de televisión Al-Arabiya en la que cita a Al-Nahyan se dice que se perciben las huellas de Irán en dichos ataques, pero al poco el tuit ha desaparecido y Al-Arabiya no ha hecho ningún comentario.

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El alto diplomático emiratí ha convocado además a la comunidad internacional a colaborar en conjunto para proteger el tráfico en el Golfo Pérsico y garantizar así un transporte seguro. “Queremos que el tráfico de petróleo de la región sea seguro por la estabilidad de la economía mundial”, indica.

La llamada del canciller de los EUA se produce días después de que los buques cisterna Front Altair y Kokuka Courageous se incendiaran en el mar de Omán, y la Armada de Irán salvara a sus tripulaciones. Pese a la ayuda de Irán, EE.UU. vuelve a acusar sin pruebas a este país del incidente.

La agencia persa de noticias Tasnim publicó el viernes un informe sobre el caso, en el que aborda el porqué de las nuevas acusaciones norteamericanas. El informe considera que esta nueva acusación de EE.UU. forma parte de la guerra psicológica que libra contra la nación persa y que, junto con su régimen de sanciones, se integra en la llamada “política de máxima presión” de Washington contra Teherán.

Solo EE.UU. se beneficia de este incidente en el mar de Omán, dice el texto, pues lo está aprovechando para amenazar a Irán y obligar a este país a sentarse a negociar, algo que de momento no ha conseguido debido al rechazo tajante de Teherán.

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