• Una imagen de los refugiados sirios que cruzan la frontera jordana, 22 de enero de 2014.
Publicada: viernes, 16 de septiembre de 2016 10:07

Unos 75.000 refugiados sirios sobreviven en un desierto entre Siria y Jordania, sin que hayan recibido la menor ayuda humanitaria en los últimos dos meses.

En un comunicado emitido el jueves en su página oficial de Amnistía Internacional (AI), el Programa de Respuesta a las Crisis de esta organización pro derechos humanos describe de “desesperada” la situación de los que se encuentran en concreto, en una zona, conocida como la ’berma’.

Tirana Hasan, directora del programa humanitario, al subrayar la escasez de alimentos y medicamentos, evocó que en ’berma’ los sirios mueren de una amplia gama de enfermedades, mientras que algunos de estos males podrían haber sido curados si los afectados hubieran tenido acceso a medicamentos. 

La situación en la 'berma' ofrece una dura imagen de las consecuencias del lamentable fracaso del mundo a la hora de compartir la responsabilidad de la crisis global de refugiados”, señaló Tirana Hasan, directora del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional (AI).

“La situación en la 'berma' ofrece una dura imagen de las consecuencias del lamentable fracaso del mundo a la hora de compartir la responsabilidad de la crisis global de refugiados. El efecto multiplicador de este fracaso ha sido que muchos vecinos de Siria cierren sus fronteras a las personas refugiadas”, señaló Hasan.

Hasan además se quejó de las autoridades jordanas que por un lado, bloquean la entrada de los sin techos sirios y por otro, impiden la llegada de ayuda humanitaria a ellos. De igual manera, exigió a Jordania que acoja “inmediatamente” a los refugiados atrapados en ‘tierra de nadie’.

Una imagen satelital muestra la ubicación de un cementerio en un campo de refugiados en Rukban, sito en la frontera sirio-jordana.

 

Abu Mohamad, un refugiado sirio que lleva cinco meses en el llamado campo de Rukban, calificó de “muy mala” la situación, en particular, de los menores.

“La situación humanitaria es muy mala, la situación de los niños en concreto es muy mala. Tenemos agua para beber, pero casi nada de comida o leche (...) es horrible… Ha muerto mucha gente”, dice el refugiado.

La llegada de asistencia a la "berma" era limitada anteriormente, pero cesó por completo cuando Jordania cerró los pasos de Rukban y Hadalat, tras un ataque el 21 de julio, en el que murieron seis de sus soldados fronterizos.

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