Publicada: miércoles, 14 de septiembre de 2022 23:04

En el Día de Arbaín, la hermandad, la empatía y la ayuda a los demás se valoran por encima de las rivalidades destructivas.

El Día de Arbaín pone fin al período de duelo de 40 días que siguió al martirio del Imam Husein (la paz sea con él), y sus fieles compañeros en el desierto de Karbala (Irak) en el año 680 d.C.

En este día, todo el mundo intenta ser más espiritual; nadie busca obtener riquezas mundanas. Las personas disfrutan ayudándose unas a otras e incluso compiten para hacerlo. En realidad, se podría decir que Arbaín les proporciona un nuevo sentido de identidad.

El Arbaín promueve el desarrollo de la conciencia y el conocimiento sociopolítico. Una cantidad significativa de información se transmite durante Arbaín en una variedad de esferas políticas, culturales y sociales, la mayoría de los cuales son temas religiosos, lo que resulta en el aumento del conocimiento y la comprensión de los peregrinos.

El Día de Arbaín tiene un potencial significativo para la diplomacia pública. Los extranjeros son bienvenidos en los hogares donde se les proporciona comida y posada. La gente en estos días mantiene conversaciones cordiales que varían desde temas personales hasta discutir asuntos políticos. Algunas de estas pláticas fundan las bases de lazos duraderos.

Pues, el Arbaín representa al tipo de sociedad que queremos construir, donde el peregrino experimenta mucha paz, confianza y seguridad a pesar de la posibilidad de ataques terroristas por parte de células durmientes de Daesh.

Arbaín es el epítome de una vida dotada de libertad, dignidad y desafío contra la opresión y la tiranía. El Imam Husein (P) es, de hecho, el liberador de todas las preocupaciones mundanas del hombre y el que muestra el sendero luminoso del sacrificio y el altruismo, particularmente, al mundo de hoy, que está envuelto en guerras y atrocidades.

 

Cada año, durante estos días, millones de musulmanes acuden a Irak para apreciar mejor las terribles dificultades sufridas por la familia del Profeta del Islam, Muhammad (P) durante la épica batalla de Karbala.

La esencia de Arbaín es la congregación de devotos del Imam Husein (P) bajo el alto estandarte de la unidad, que recuerda la libertad que el Imam ha dejado como legado. En la procesión de Arbaín, las manifestaciones de compasión y virtuosismo se ven fácilmente en todos los rincones.

Durante las caminatas de Arbaín, los anfitriones iraquíes confían en los peregrinos extranjeros, los invitan con fervor su casa sin pedir nada a cambio, un hecho que demuestra la ética que el Imam Husein (P) espera de nosotros.

Cuando una persona no duda en ayudar a los demás por cualquier medio, incluso si se trata simplemente de hacer una sombra improvisada para un peregrino discapacitado sentado en una silla de ruedas, también comprende las instrucciones del Imam.

En efecto, a lo largo de Arbaín, uno puede ver devotos del Imam Husein de todas las sectas y religiones sirviendo en la espectacular procesión. Es como si todos se adhirieran a la misma religión.

 

Suníes, cristianos y miembros de otras sectas participan en este viaje espiritual. Numerosos puestos de descanso [los Mowkebs] a lo largo de la ruta polvorienta entre las ciudades santas de Nayaf y Karbala están atendidos por cristianos y kurdos izadíes, que sirven sinceramente a los peregrinos chiíes. Por lo tanto, siempre que hablemos de compasión y humanidad, debemos recordar la saga de Karbala.

Durante la temporada de Arbaín, surge una forma de vida completamente nueva y única que trasciende todas las religiones y las diferencias raciales y étnicas.

Un mar infinito de peregrinos durante la marcha de Arbaín es un recordatorio de la fuerza y ​​la solidaridad de los musulmanes, y lo que distingue a este espectacular movimiento sociorreligioso es el sentido último de hermandad y solidaridad. Los peregrinos acuden en masa a Karbala para renovar su juramento de lealtad al Imam Husein (P) y su descendencia, el duodécimo Imam, Imam Mahdi [que Dios acelere su advenimiento].

Por Mohsen Khalif