• --
Publicada: lunes, 20 de enero de 2014 12:03
Actualizada: jueves, 10 de diciembre de 2015 11:03

Por: Finian Cunningham Según consta, la Inteligencia rusa ha obtenido ahora una prueba sólida de que Arabia Saudita estaba directamente involucrada en los ataques terroristas gemelos contra la ciudad de Volgogrado. En los tanques murieron más de 32 personas y los heridos superan el centenar. La mayoría de las víctimas eran civiles. De acuerdo con declaraciones de una fuente oficial rusa con información, publicadas por la agencia de noticias Fars, el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, por sus siglas en inglés) ha informado al presidente, Vladimir Putin, del vínculo saudí con la masacre de Volgogrado. Esto no será una sorpresa para Putin. El gobernante ruso había sido advertido por el jefe de la Inteligencia saudí, el príncipe andar Bin Sultán, durante una acalorada reunión de cuatro horas en el pasado mes de julio de que los terroristas, patrocinados por los wahabíes, distribuidos en la región del Cáucaso Norte de Rusia podrían estar planeando atentar contra las Olimpiadas de Invierno de Sochi. La inauguración de los JJ.OO. de Sochi está prevista para el 7 de febrero. Volgogrado es un centro de transportación clave que conecta a Moscú con los territorios sureños de Rusia y, en particular, el polo turístico de la ciudad de Sochi en el Mar Negro, donde se celebrarán los juegos de invierno. El doble ataque contra el sistema de transporte de Volgogrado los días 29 y 30 de diciembre, sin lugar a dudas, fueron una agresión contra la nación que acoge las Olimpiadas, Rusia. La atrocidad provocó la muerte de numerosas mujeres y niños, y en consecuencia, el presidente Putin estaba enfurecido a causa de los ataques. Dijo que no había justificación, de ningún tipo, para el asesinato de civiles inocentes e instó a “aniquilar a los terroristas” que están detrás de los ataques. Esto hace que surja una onerosa pregunta: ¿Qué hará Putin a continuación si, de hecho, ha sido informado que los autores del crimen contra la humanidad en Volgogrado estaban conectados con los gobernantes saudíes? Esto podría constituir un acto de guerra. Existen informes no confirmados de que Putin y sus principales oficiales de Inteligencia han estado diseñando planes para “destruir a Arabia Saudí”, a causa de su sistemático patrocinio del terrorismo en territorio ruso. La atrocidad de Volgogrado es solo la última de una larga cadena de actos terroristas conectados con los radicales apoyados por los saudíes en el norte del Cáucaso. En octubre pasado, otra bomba en un autobús abarrotado de pasajeros dejó seis muertos en Volgogrado. El grupo que se piensa podría estar detrás de estos ataques es conocido como el Califato del Cáucaso, dirigido por Doko Umarov. Arabia Saudita es uno de los principales proveedores de fondos para este grupo, el cual mantiene la misma ideología fundamentalista de los takfiríes financiados por los saudíes que operan en siria, El Líbano, Paquistán, Yemen e Irak. Con base en Chechenia y el Daguestán, Umarov ha declarado públicamente que “emplearán todos los medios necesarios para descarrilar” las Olimpiadas de Sochi. Anteriormente, la misma organización había llevado a cabo ataques suicidas con bomba en las redes del metro de Moscú en los años 2010 y 2011, que provocaron docenas de muertos. Lo extremistas del Cáucaso son conocidos por tener una estrecha conexión logística, tanto con Estados Unidos como con la Inteligencia militar saudí. Por esta causa, desde principios de los años 90, después de la caída de la Unión soviética, los estadounidenses y los saudíes reubicaron sus tácticas con el grupo Al-Qaeda afgano en el sur de los territorios rusos, como una forma más para desestabilizar Moscú. Uno de los arquitectos de este plan fue el anterior jefe de la CIA, William Casey. Estas operaciones encubiertas de los saudíes y los norteamericanos sirvieron de combustible para las dos guerras chechenas de 1994-95 y 1999-2000. Aunque, desde entonces, Moscú se las ha arreglado para contener la escalada de violencia, el Califato del Cáucaso sigue siendo una poderosa fuente de actos de terrorismo y sabotaje, como atestiguamos todos en la última acción en Volgogrado. La amenaza a Putin del jefe de los espías saudíes, Bandar, de que los Juegos de Sochi corrían el riesgo de ser atacados por los grupos terroristas radicados en el Cáucaso no fue en vano. En retrospectiva, sus palabras representan una autoacusación. Al parecer, Bandar se jactó ante Putin: “Nosotros los controlamos (a los militantes del Cáucaso).” Esto implica que Arabia Saudí puede apagar y encender a estos grupos terroristas a su antojo. Esto coloca a Arabia Saudí como el máximo autor de una serie de crímenes que Rusia ha sufrido durante la mayor parte de los últimos 20 años, el más reciente en la ciudad de Volgogrado. No se conoce qué evidencia exacta ha descubierto recientemente la Inteligencia rusa que, en principio, involucra a Arabia Saudí en la masacre de Volgogrado. No obstante, ya existen gran cantidad de evidencias circunstanciales, así como las fanfarronadas de Bandar. Uno de los atacantes en los atentados dobles de Volgogrado ha sido identificado como el ciudadano ruso, Pavel Pechyonkin (32). Según consta, este viajó a Siria el año pasado y luchó en las filas de los extremistas financiados por los saudíes, en un intento por derrocar al Gobierno de Bashar Al-Asad. Muchos otros nacionales rusos han sido reclutados también por los patrocinadores del terrorismo de Arabia Saudí, con el fin de provocar una guerra para el cambio de régimen en Siria. Quizás, haya sido en Siria donde el atacante de Volgogrado fue reclutado para esa misión específica. Si los rusos poseen pruebas contundentes de la conspiración saudí con el terrorismo en su territorio, Rusia cuenta con un terreno legal firme para tomar represalias bajo la doctrina de la defensa propia. En un segundo encuentro entre Putin y Bandar, el presidente ruso, al parecer, le dijo al saudí en términos firmes que su apoyo al terrorismo era “una espada de doble filo” que, con el tiempo, podría provocar daños a quienes la empuñan. Durante años, Arabia Saudí ha estado haciendo de las suyas con su terrorismo de Estado encubierto, que afecta a sus vecinos de Medio Oriente. Siria, El Líbano, Irak son sus más recientes víctimas. Los saudíes lo han estado haciendo con impunidad, al servicio del imperialismo norteamericano, al igual que el Israel sionista ha funcionado por su parte como un sindicato imperial del crimen. No obstante, ahora, Arabia Saudí puede haber blandido su espada de doble filo de forma muy temeraria. Aparentemente, ha sido capturada con las manos en la masa durante una embestida contra el oso ruso. El príncipe Bandar, podemos estar seguros, va a tener que hacer inspecciones adicionales debajo de su auto. ybm