• Simpatizantes del Movimiento Islámico de Nigeria exigen la liberación del sheij Ibrahim al-Zakzaky, Abuya, 16 de febrero de 2021. (Foto: IMN)
Publicada: martes, 16 de febrero de 2021 17:13

Un grupo de nigerianos ha vuelto a las calles de Abuya, capital de Nigeria, para exigir la liberación de su líder, el sheij Ibrahim al-Zakzaky.

Los partidarios del prominente clérigo nigeriano han organizado este martes otra marcha pacífica en la capital del país para pedir la inmediata puesta en libertad de Al-Zakzaky y su esposa, bajo arresto desde hace seis años, según ha informado el Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés) en Twitter.

Los airados manifestantes, esgrimiendo pancartas en las que se leía: “Exigimos la liberación incondicional del sheij Al-Zakzaky”, han denunciado la postura del Gobierno nigeriano respecto al líder musulmán, cuya salud corre grave peligro.

Este tipo de protestas ya se han convertido en algo habitual en Nigeria, donde los musulmanes, a pesar de que en varias ocasiones se han enfrentado a la Policía, aseguran que continuarán manifestándose de manera pacífica hasta la liberación de su líder.

Simpatizantes del Movimiento Islámico de Nigeria exigen la liberación del sheij Ibrahim al-Zakzaky, Abuya, 16 de febrero de 2021. (Foto: IMN)

 

La Comisión Islámica de Derechos Humanos (IHRC, por sus siglas en inglés), a su vez, ha exigido al Gobierno nigeriano liberar a la pareja por la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19. Mallimah Zeenah, esposa del líder musulmán, dio positivo en el virus y, según la IHRC, corre un gran riesgo. Mientras tanto, el propio Al-Zakzaky padece afecciones previas y puede desarrollar síntomas potencialmente mortales si contrae la COVID-19.

Simpatizantes del Movimiento Islámico de Nigeria exigen la liberación del sheij Ibrahim al-Zakzaky, Abuya, 16 de febrero de 2021. (Foto: IMN)

 

No obstante, la implacable postura de las autoridades nigerianas no se limita a la salud del líder musulmán, puesto que, conforme a un testigo, en la sesión del juicio contra Al-Zakzaky, celebrada el pasado enero, los funcionarios judiciales “confiscaron los teléfonos móviles de los periodistas” para evitar que cualquier tipo de información sobre la vista viera la luz.

Al-Zakzaky y su esposa fueron detenidos en 2015 tras una violenta redada policial en su residencia particular, durante la cual resultaron gravemente heridos; además, tres de sus hijos perdieron la vida.

Varias organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional (AI), entre otras, han denunciado, en varias ocasiones, que el uso de la fuerza que aplica el Ejército nigeriano contra los manifestantes pro-Al-Zakzaky representa una violación “impactante” de los derechos humanos.

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