• Las hijas de sheij Ibrahim al-Zakzaky, en un encuentro con el clérigo iraní Ayatolá Abdolá Yavadi Amoli en Qom, Irán, 29 de diciembre de 2019.
Publicada: lunes, 30 de diciembre de 2019 7:54
Actualizada: martes, 31 de diciembre de 2019 3:28

EE.UU. y sus aliados presionan al líder musulmán chií nigeriano Ibrahim al-Zakzaky, pese a su mal estado físico, denuncia la hija del clérigo.

El sheij Ibrahim al-Zakzaky no está bien de salud, dijo su hija el domingo en un encuentro con el alto clérigo iraní ayatolá Abdolá Yavadi Amoli en la ciudad de Qom, ubicada al suroeste de Teherán, capital persa.

“El Gobierno nigeriano, con el respaldo de Estados Unidos, Arabia Saudí y algunos Estados occidentales, está presionando a mi padre”, pese a su salud precaria, explicó, según la agencia persa de noticias IRNA.

El prominente clérigo, que comenzó sus actividades justo después de la victoria de la Revolución Islámica en Irán, ha sido arrestado 12 veces en esos 40 años y ha pasado 30 años en la cárcel, explicó.

“Ahora, desde hace 4 años, el sheij Al-Zakzaky está bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad de Nigeria, ellos no permiten ni que se presente un médico”, comentó la hija del líder chií sobre su situación.

 

Explica que la familia de Al-Zakzaky se quejó de tal situación y el juez de la Corte de Nigeria ordenó la liberación del líder musulmán, pero el Gobierno nigeriano ignoró la orden.

Las declaraciones de la hija de Al-Zakzaky se producen después de que, en un comunicado publicado el viernes, fuentes hospitalarias y familiares del prominente chií denunciaran una vez más la negativa del Gobierno nigeriano a proporcionar al clérigo asistencia médica, aun cuando las nuevas radiografías tomadas al líder musulmán muestran que todavía tiene incrustadas en su cuerpo 43 esquirlas de bala.

La Policía detuvo a Al-Zakzaky, de 66 años, y a su esposa en diciembre de 2015 tras una violenta redada policial en su residencia, en la ciudad norteña de Zaria, en Kaduna. Durante el brutal arresto, apoyado por fuerzas saudíes, tres de sus hijos perdieron la vida, su esposa sufrió heridas graves y más de 300 de sus seguidores fueron asesinados.

Este clérigo nigeriano, que también es el líder del Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés), viajó el pasado agosto a La India para recibir atención médica por su crítico estado de salud, pero se vio obligado a regresar a su patria porque Nigeria puso cientos de obstáculos a su tratamiento.

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