• Una fosa común en la ciudad de Damasak, en el noreste de Nigeria.
Publicada: martes, 12 de abril de 2016 17:54

Cerca de 350 cadáveres fueron enterrados en una fosa común en el norte de Nigeria tras los enfrentamientos desatados entre el Ejército y la comunidad musulmana, revela un funcionario nigeriano.

La noticia ha sido dada a conocer este martes por el director de la Oficina de Asuntos Interconfesionales del estado de Kaduna (norte de Nigeria), Mohamad Namadi Musa, cuyo testimonio da peso a las afirmaciones de que al menos 300 personas perdieron la vida en los actos violentos registrados en el país africano el pasado mes de diciembre contra los musulmanes.

Musa ha manifestado que el 13 de diciembre recibió una llamada telefónica pidiéndole ir a la sede del gobierno estatal en Kaduna. Luego, ha continuado, se le ordenó viajar a la ciudad norteña de Zaria con el comandante de la policía del referido estado para determinar el número de cadáveres y la forma en que serían enterrados.

Asimismo, ha señalado que en el Hospital Universitario de Bello contabilizaron 156 cuerpos, mientras que en la base militar de Zaria había otros 191. También ha dicho que la mayoría de los cadáveres estaban cubiertos con materiales negros, entre ellos mujeres y niños. 

De igual manera, Musa ha indicado que los cadáveres fueron transportados por un convoy de camiones escoltados por el Ejército de Nigeria para ser enterrados.

Más temprano, el secretario de gobierno del estado de Kaduna, Lawal Balarabe Abás, había dicho que el entierro masivo fue autorizado por una orden judicial.

El 13 de diciembre, el líder musulmán el sheij Ibrahim al-Zakzaky, fue detenido en su residencia en Zaria, después de que soldados nigerianos irrumpieran en su vivienda y mataran a varios de sus seguidores, entre ellos su esposa e hijos. Las autoridades le acusaron de "conspiración criminal e incitar a alteraciones del orden público".

Tales actos violentos provocaron diversas manifestaciones en el país africano, las cuales fueron reprimidas brutalmente por la Policía.

Por su parte, la subdirectora de Amnistía Internacional (AI) para África, Lucy Freeman, denunció el pasado 15 de enero que el Ejército nigeriano comete violaciones "impactantes" contra los derechos humanos como consecuencia del uso de la fuerza excesiva por parte de los militares del país. 

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