• Niños palestinos se reúnen en la entrada de su hogar familiar dentro de un campo de refugiados en la Franja de Gaza, 5 de febrero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 18 de febrero de 2020 8:43
Actualizada: martes, 18 de febrero de 2020 18:24

EE.UU. sopesa alejar a las fuerzas populares del oeste de Irak para luego alojar a los palestinos, tras haber cedido sus tierras a Israel, alerta un diputado.

En las declaraciones concedidas a la agencia local de noticias Al-Maluma y publicadas el lunes, Muhamad al-Baldavi, representante de la coalición Al-Fath en el Parlamento iraquí, advirtió que Washington busca alejar a las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) del oeste de Irak, en concreto en la provincia de Al-Anbar, para luego crear “una nueva patria” para acomodar a las familias palestinas.

“EE.UU. está urdiendo complots para alejar a Al-Hashad Al-Shabi de las provincias occidentales, en concreto de Al-Anbar, con el objetivo de facilitar el alojamiento de los palestinos dentro del suelo iraquí. EE.UU. busca asignar gran parte del desierto de Al-Anbar para las familias palestinas”, señaló Al-Baldavi.

Los estadounidenses, de acuerdo con el parlamentario, buscan crear pequeños grupos étnicos en la zona para poner en marcha sus intereses. Para este fin, no escatiman ningún esfuerzo, incluso, para alinear a los grupos suníes, dado que las fuerzas populares iraquíes “impiden” la materialización de las conspiraciones, entre ellas, el llamado ‘plan de paz’ de EE.UU., bautizado como el ‘acuerdo del siglo’, matizó Al-Baldavi.

Con fecha anterior, distintos políticos y parlamentario iraquíes habían advertido de complots entre EE.UU., Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) para “armar” a los nómadas de Al-Anbar y separar dicha provincia de Irak, para luego formar una nueva patria para los palestinos que van a perder casi todo el territorio a través de la iniciativa que se formó en la Casa Blanca.

El futuro Estado palestino previsto en el llamado ‘plan de paz’ sería un conjunto de ciudades rodeadas completamente por Israel, un Estado desmilitarizado sin ninguna frontera con el exterior ni control sobre su espacio aéreo.

Tampoco contaría con bases geográficas para sostener una economía viable, ni con libertad de movimientos ni prerrogativas para presentar denuncias contra Israel o EE.UU. ante las organizaciones internacionales. En general, como se ha visto, ignora todos los derechos de los palestinos, incluyendo el derecho de los desplazados al retorno y la formación de un Estado con Al-Quds (Jerusalén) como capital.

El presidente del Gobierno palestino, Mahmud Abás, ha indicado que “el plan legaliza lo que es ilegal: los asentamientos, la confiscación y la anexión de las tierras palestinas”.

En un comentario hecho al respecto, la rabino Alissa Wise, miembro de la organización judía estadounidense Jewish Voice for Peace (Voz judía por la paz, en español), tachó de apartheid el plan y añadió que “las tierras palestinas no son del presidente de EE.UU., Donald Trump, para cederlas, ni del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para robarlas”.

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