• Una vista general de la compañía francesa Lafarge, con sede en París. 7 de abril de 2014. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 12 de noviembre de 2019 8:12
Actualizada: martes, 12 de noviembre de 2019 10:33

La Justicia francesa no logró liberar a la empresa de materiales de construcción Lafarge del cargo de haber financiado al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).

Una corte de apelación retiró el jueves el cargo que pesaba contra la gigante compañía gala de “cómplice de crímenes de lesa humanidad” por su implicación en el brutal conflicto armado en Siria, sin embargo, no logró eximir a Lafarge de haber financiado a Daesh y a otros grupos terroristas que operaban en este país árabe.

Los cargos de haber financiado el terrorismo, también afectan a varios ex altos responsables de Lafarge; entre ellos su ex director general Bruno Lafont.

Los directores de la compañía realizaban arreglos con los extremistas takfiríes para que su fábrica de cemento en el noroeste de la provincia siria de Alepo (norte) siguiera funcionando. La medida, de acuerdo con la Justicia francesa, “ha violado” las sanciones internacionales.

LEER MÁS: Firma francesa, imputada por financiar a terroristas en Siria

LEER MÁS: Izadíes: francesa Lafarge financió a terroristas que las violaron

La empresa, además, está acusada de pagar a los grupos terroristas a cambio de recibir materia prima para el funcionamiento de la filial siria.

 

La ahora LafargeHolcim, especializada en cuatro productos principales —cemento, hormigón, áridos y yeso— compró la planta en 2007, cuatro años antes de que se iniciara en Siria un conflicto armado agravado por el apoyo multilateral, financiero y logístico, de muchos países regionales y occidentales a los grupos terroristas.

LEER MÁS: ¿Cómo han ayudado a los terroristas en Siria EEUU y sus aliados?

LEER MÁS: Empresa franco-suiza sobornó a terroristas en Siria ‘por su bien’

El diario francés Le Monde señala que hasta 2013, cuando los extremistas takfiríes de Daesh comenzaron a ocupar las localidades y carreteras alrededores de la fábrica, ésta aún seguía produciendo materiales de construcción, pese a la inestabilidad creciente en la región.

No obstante, cuando la banda ultraviolenta frenó todas las actividades de la fábrica, Lafarge se vio obligada a pagar sobornos a los agentes intermediarios y negociadores de petróleo que trabajaban para Daesh a fin de reiniciar el negocio.

ask/ncl/mrp/mkh

Comentarios