• Sede del Parlamento Europeo en Bruselas.
Publicada: martes, 10 de agosto de 2021 9:34
Actualizada: martes, 10 de agosto de 2021 14:12

La facción más grande del Parlamento Europeo (PE), el conservador Partido Popular Europeo (PPE), insta a la UE a preparar una revolución en Bielorrusia.

“El régimen está cayendo y la victoria del pueblo bielorruso es inevitable, es solo una cuestión de tiempo. La Unión Europea (UE) debe prepararse para el triunfo de la revolución democrática” en Bielorrusia, anunció el lunes el PPE.

En un comunicado conjunto del líder del grupo, Manfred Weber; la vicepresidenta, Sandra Kalniete, y el presidente de la delegación interparlamentaria, Andrius Kubilius, el grupo dijo que ha estado a la vanguardia de los esfuerzos políticos para ayudar a la oposición bielorrusa.

Los diputados europeos ofrecieron implementar el escenario de un cambio de poder en Bielorrusia similar al de Ucrania. La llamada Revolución Naranja de Ucrania derrocó en 2004 al entonces presidente ucraniano Víktor Yanukóvich.

Además, pidieron el enjuiciamiento del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, y de las principales autoridades gubernamentales.

De igual modo, subrayaron la importancia de trabajar con la juventud bielorrusa, en particular, y abogaron por darle la oportunidad de ingresar a las universidades de la UE, ya que son “el futuro de la Bielorrusia democrática”.

¿De verdad buscan establecer la democracia en Bielorrusia?

El Occidente ha abierto frentes contra Bielorrusia desde las elecciones presidenciales del agosto de 2020 en las que Lukashenko obtuvo el 80,1 % de los votos. No obstante, su principal oponente política, Sviatlana Tsikhanouskaya, rechazó los resultados oficiales, alegando un supuesto fraude, sin aportar ninguna prueba. 

Por lo tanto, Bielorrusia es blanco de un régimen de sanciones por parte de EE.UU. y la UE. En una serie de medidas restrictivas impuestas en su contra el 24 de junio, el bloque comunitario ha prohibido la exportación de productos tecnológicos que son utilizados para controlar o interceptar comunicaciones telefónicas y de Internet, así como limitar el comercio de productos petrolíferos y el congelamiento de la prestación de servicios de seguros a las entidades públicas.

Ante tal coyuntura, el canciller bielorruso, Vladimir Makei, denunció en su día que su país es víctima de una “guerra financiera y económica” promovida por parte del Occidente. Minsk rechaza las acusaciones en su contra y asevera que en caso de una amenaza extranjera no dudará en invitar a tropas rusas.

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