• El ya expresidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, dirige un discurso al parlamento regional en Barcelona, el 30 de septiembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 1 de octubre de 2020 11:00

Torra califica su inhabilitación del cargo presidencial de Cataluña como un “golpe de Estado” urdido en su contra desde las altas instancias judiciales de España.

El ya expresidente de la Generalitat de Cataluña Quim Torra cargó contra la justicia española, asegurando que “lo que no gana en las urnas lo eliminan los tribunales” y consideró que ha sido víctima de un golpe de Estado por parte de la Justicia española y catalana.

Así lo expresó durante el pleno monográfico del Parlament, donde fue recibido con un prolongado aplauso por los diputados independentistas antes de su discurso y despedido luego con gritos de “independencia” y “president”, para cumplir su condena de año y medio de inhabilitación por el ‘caso pancarta’, dictada el lunes por el Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña.

Cuatro millones de votos fueron amordazados y considerados inútiles por un tribunal a 600 kilómetros de Cataluña”, lamentó Torra en su última intervención ante la Cámara catalana. De esta forma, aseguró que su cese no es otra cosa que un “nuevo intento de alteración de la voluntad de los catalanes, un golpe de Estado contra instituciones de nuestro país”.

El exdirigente denunció la práctica represiva por parte de una minoría nacional del Estado español de tratar de discriminar al pueblo catalán, que, según él, “debe ser juzgada por los tribunales europeos, que ya conocen las irregularidades del Estado español cuando se trata de la disidencia política”.

Sobre el motivo de su inhabilitación, que fue desobedecer la orden de la Junta Electoral Central (JEC) de retirar una pancarta en favor de los presos independentistas durante las elecciones generales de abril de 2019, Torra manifestó que “es impensable que esto pueda pasar en otro Estado europeo”.

Asimismo, señaló que España “tiene que entender que no puede sustituir la voluntad popular para hacer prevalecer la sagrada unidad de la patria española”, una idea que calificó de “caduca, impuesta y decimonónica”.

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