• Parlamento posibilita que Al-Sisi siga en el poder hasta 2034
Publicada: miércoles, 6 de febrero de 2019 1:05
Actualizada: jueves, 7 de febrero de 2019 3:26

El Parlamento de Egipto aprueba una serie de enmiendas que permitirán que el presidente Abdel Fatah al-Sisi permanezca en el poder hasta 2034.

Este martes, dos tercios de los parlamentarios egipcios han votado a favor de una solicitud, presentada por 155 legisladores, para reformar una serie de artículos constitucionales, ha informado el medio egipcio Mada Masr.

Las reformas incluyen que los mandatos presidenciales sean de seis en lugar de cuatro años (Artículo 140) y una cláusula “provisional” que eliminaría anteriores presidencias de Al-Sisi para que pudiera repetir en el cargo.

Además, estas reformas otorgarán al presidente nuevas competencias para el nombramiento de jueces y fiscales y crea una segunda cámara del Parlamento denominada Consejo de Senadores, en la que el presidente nombraría a un tercio de sus 250 miembros.

La votación exitosa marca el primer paso para avanzar con los cambios propuestos, que se espera que finalmente sean aprobados por el Parlamento y sean votados en un referéndum general en los próximos meses.

Un grupo de diputados denunció el lunes el proyecto. Esta propuesta supone “un golpe de Estado contra la Constitución egipcia”, reprochó el diputado de izquierda Haitham al-Hariri en declaraciones a la agencia británica de noticias Reuters. “¡Qué ingenuos fuimos al pensar que solo ampliaría la duración de los mandatos!”, se lamentó.

 

En los últimos días en las redes sociales se han publicado más de 26 000 tuits con el mensaje “No al cambio de la Constitución”, la principal tendencia en la red Twitter en ese momento.

Al-Sisi llegó al poder en junio de 2014 como presidente, un año después de liderar a los militares para derrocar al primer presidente elegido democráticamente, Muhamad Mursi, en un golpe de Estado.

El mandatario egipcio tiene por delante dos desafíos importantes que afrontar: la recuperación económica y la seguridad, particularmente en la península del Sinaí (noreste), donde una banda terrorista, que se afilió al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), campa a sus anchas matando a efectivos de seguridad y a civiles por igual.

Por otro lado, grupos de derechos humanos y activistas han acusado reiteradamente a Al-Sisi de violar las libertades públicas y de reprimir a los opositores.

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