• Vista de la Ciudad Vieja de Al-Quds (Jerusalén), 5 de diciembre de 2017.
Publicada: miércoles, 6 de diciembre de 2017 0:50
Actualizada: miércoles, 6 de diciembre de 2017 17:03

EE.UU. ordena a sus empleados y ciudadanos que no viajen a Al-Quds (Jerusalén) en ‎previsión de protestas tras cambio de estatus de la ciudad.‎

“Ante los crecientes llamamientos a manifestarse a partir del 6 de diciembre en Al-Quds, los empleados del Gobierno estadounidense y sus familiares no podrán, hasta nuevo aviso, hacer viajes personales a la Ciudad Vieja y Jerusalén Este”, ha alertado este martes el consulado de EE.UU. en un comunicado.

Todos los ciudadanos estadounidenses en Al-Quds —recomienda el consulado— deben alejarse de las “concentraciones masivas, donde haya aumentado la presencia militar y policial”.  

Hoy martes, la Casa Blanca ha confirmado que el presidente Donald Trump anunciará el miércoles su decisión final sobre la embajada en Israel. El propio Trump ha informado ya de su decisión a su homólogo palestino, Mahmud Abás.

Ante los crecientes llamamientos a manifestarse a partir del 6 de diciembre en Al-Quds, los empleados del Gobierno estadounidense y sus familiares no podrán, hasta nuevo aviso, hacer viajes personales a la Ciudad Vieja y Jerusalén Este”, ha alertado el consulado de EE.UU.

 

Líderes de toda la región han advertido de que el traslado de la embajada de EE.UU. a la ciudad santa de Al-Quds podría desatar protestas violentas y caos en varios países.

En la misma jornada del martes, el premier iraquí, Haidar al-Abadi, ha advertido a Trump de los imponderables del traslado de la embajada de EE.UU. a Al-Quds y del reconocimiento de esa ciudad como capital israelí.

 El rey jordano, Abdolá II, también ha advertido de que esta decisión tendrá “repercusiones peligrosas sobre la seguridad y la estabilidad” de la región, además de que podría obstaculizar los esfuerzos para reanudar los diálogos de paz.

A su vez, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado al régimen israelí con romper sus relaciones diplomáticas. Ya había advertido a su par estadounidense, Donald Trump, de que no cruce la línea roja de los musulmanes como parece haber decidido.

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