• EE.UU. realiza un ensayo de su escudo antimisiles THAAD en el estado de Alaska, 30 de julio de 2017.
Publicada: martes, 1 de agosto de 2017 9:06
Actualizada: viernes, 4 de agosto de 2017 9:21

El Departamento de Defensa de EE.UU. declara su disposición para desplegar unidades adicionales del escudo antimisiles THAAD en Corea del Sur.

“Estamos listos para mover unidades adicionales lo más rápido posible”, señaló el lunes el portavoz del Pentágono, Jeff Davis, durante una rueda de prensa.

El año pasado, apostilló el funcionario estadounidense, se tomó una decisión de la alianza con el Gobierno surcoreano para desplegar el THAAD en la península coreana ante las amenazas norcoreanas y en pocos meses se ha logrado la capacidad de defensa de misiles inicial.

El vocero señaló que de momento, EE.UU. está esperando para instalar lo antes posible los elementos adicionales.

De esta manera, Washington dio luz verde a una petición del presidente surcoreano, Moon Jae-in, que en reacción al nuevo lanzamiento de un misil balístico por Corea del Norte ordenó entablar negociaciones con la Casa Blanca para el despliegue de cuatro unidades adicionales del sistema de Defensa Terminal a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés) del Ejército de Estados Unidos en el territorio del país asiático.

Con el fin de “anticiparse a la creciente amenaza”, militares de EE.UU. efectuaron el domingo una prueba exitosa de su escudo antimisiles en Kodiak, en el estado de Alaska, en que el sistema norteamericano interceptó con un misil balístico otro de alcance medio sobre el océano Pacífico, precisan los militares.

Estamos listos para mover unidades adicionales lo más rápido posible”, señaló el portavoz del Pentágono, Jeff Davis.

 

El sistema está diseñado para detectar misiles balísticos con radar terrestre e interceptarlos a una altitud de entre 40 y 150 kilómetros. 

Seúl y Washington decidieron la instalación del THAAD en el territorio surcoreano para interceptar proyectiles disparados desde Pyongyang, no obstante, la medida ha provocado las duras críticas de China, preocupada por su seguridad nacional debido a los potentes radares del escudo que podrían utilizarse para obtener información de sus instalaciones militares.

Pekín insiste en que la medida no contribuirá a la desnuclearización de la península y que, por el contrario, dañará el equilibrio estratégico de la región y arriesgará los intereses de seguridad de los países de la zona.

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