• Foto publicada el 26 de abril de 2017 por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA, en inglés), que muestra las maniobras militares celebradas con motivo del 85º aniversario de la creación del Ejército norcoreano.
Publicada: jueves, 27 de abril de 2017 0:22
Actualizada: jueves, 27 de abril de 2017 0:49

Un nuevo informe explica qué radio alcanzarían los hipotéticos misiles de EE.UU. o Corea del Norte y cuántas bajas civiles causarían.

Tras la retórica empleada, tanto desde Washington como desde Pyongyang, por un hipotético ataque norteamericano contra Corea del Norte, so pretexto de acabar de una vez por todas con las provocaciones norcoreanas en relación a su programa nuclear y ensayos misílisticos, los medios de comunicación internacionales empiezan a dar la voz de alarma sobre el alcance destructivo de un hipotético conflicto en la península coreana y, en concreto, manifiestan su inquietud acerca de los aspectos puramente militares, pues desde hace poco ya han desechado los aspectos geopolíticos de la posible contienda.

Por ello, se cuestionan aspectos como el alcance de los misiles, el número de bajas civiles, la eficacia de las artillerías o la capacidad de transportar ojivas nucleares de los mismos cohetes.

En medio de este clima prebélico, vuelve a ganar relevancia un estudio que lleva por título “La brecha entre la retórica y la realidad” del Nautilus Institute, publicado en 2012 y firmado por el experto Roger Cavazos.

En dicha investigación se estimaba que “si el Ejército Popular de Corea (las Fuerzas Armadas norcoreanas) opta por disparar contra Seúl (capital surcoreana) en lugar de atacar de forma prioritaria objetivos militares, habría unas 30.000 bajas en muy poco tiempo”, y calculaba que las bajas durante el primer día del enfrentamiento podrían ascender a 64.000.

Mientras, un artículo publicado en la revista Newsweek advierte que las bajas totales de un conflicto real alcanzarían el millón, incluso si no se emplean armas nucleares. 

Asimismo, el diario estadounidense The Washington Post, apoyándose en este informe, señala que algunas de esas víctimas serían norteamericanas, porque los militares estadounidenses tienen alrededor de 28.000 soldados en Corea del Sur.

De hecho, esa preocupación se ha materializado recientemente en la planificación de un simulacro de evacuación que afectará a 230.000 estadounidenses residentes en Corea del Sur.

 

A su vez, el profesor de la Universidad de Harvard Gary Samore, en un artículo publicado en la revista Bloomberg, recuerda que solo estando bajo una amenaza directa e inmediata de Corea del Norte contra EE.UU. se puede barajar la posibilidad de un ataque contra el programa nuclear y de misiles de Pyongyang, y en el caso contrario, advierte que no sería para nada una opción inteligente ni práctica.

Samore habla desde la experiencia, pues ha sido en el pasado asistente del expresidente de EE.UU. Bill Clinton (1993-2001) y coordinador de la Casa Blanca en asuntos relacionados con armas de destrucción masiva, proliferación y terrorismo. 

A medida que se va acumulando información y análisis sobre los posibles escenarios a los que podría dar lugar un enfrentamiento entre Corea del Norte y Estados Unidos, va quedando muy claro que el mencionado conflicto no beneficiaría a ninguna de las partes.

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