• Activistas participan en una protesta frente a la sede del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. en Nueva York contra las medidas racistas del presidente Donald Trump, 6 de febrero de 2017.
Publicada: martes, 7 de febrero de 2017 6:16
Actualizada: martes, 7 de febrero de 2017 9:53

A pesar de extensas protestas contra las medidas racistas contra inmigrantes, el presidente de EE.UU., Donald Trump, promete ‘programas fuertes’ de inmigración.

“Necesitamos programas fuertes para que las personas que nos aman y quieren amar a nuestro país (...) se les permita entrar, pero no a quienes quieren destruirnos”, dijo el lunes el mandatario estadounidense defendiendo así su orden de prohibir la entrada a los ciudadanos de siete países musulmanes.

Durante su visita al Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés) en el estado suroriental de Florida, Trump también alegó vencer el terrorismo takfirí y no permitir “que eche raíces” en el país estadounidense.

Necesitamos programas fuertes para que las personas que nos aman y quieren amar a nuestro país (...) se les permita entrar, pero no a quienes quieren destruirnos”, dice el presidente de EE.UU., Donald Trump.

Trump considera sus medidas discriminatorias como intentos para preservar la seguridad nacional de EE.UU. y durante su comparecencia ante los jefes militares en el CENTCOM afirmó que los riesgos con los “terroristas” en el país actualmente son tan comunes que los medios no anuncian los ataques.

“Y en numerosos casos, la prensa muy, muy deshonesta ni siquiera quiere tomar en cuenta (esos ataques). Tienen sus razones y ustedes bien lo saben”, agregó.

La mano dura con los solicitantes de asilo y los musulmanes fue una de las promesas de campaña electoral de Trump. En concordancia con dicha consigna, Trump firmó la semana pasada un decreto que prohíbe la entrada de ciudadanos de Siria, Irak, Libia, Yemen, Somalia, Sudán e Irán a suelo estadounidense por 90 días y a los refugiados por 120 días.

Esta orden ha generado un aluvión de protestas en Estados Unidos, así como en otros países del mundo ya que viola los derechos constitucionales de los inmigrantes y sus familiares, por específicamente atacar a los musulmanes.

Pero el viernes un juez federal de Seattle, en Washington (capital), dejó en suspenso la implementación del decreto, una decisión mantenida el sábado por el tribunal federal de apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco (California) y que abre una batalla legal para la Administración de Trump.

El Gobierno presentó el lunes por escrito una defensa del decreto. El documento, de 15 páginas, afirma categóricamente que la firma de decretos constituye un “ejercicio legal” de la autoridad presidencial.

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