• El presidente boliviano, Luis Arce, (izq.) y el vicepresidente David Choquehuanca, sostienen objetos prehispánicos en Tiwanaku, Bolivia. 12 de enero de 2021. (Foto: AP)
Publicada: jueves, 14 de enero de 2021 1:25

Arqueólogos hallaron 45 piezas de una ofrenda ceremonial de más de 1500 años de antigüedad en el centro ceremonial de Tiwanaku, en el oeste de Bolivia.

Quince piezas fueron presentadas el martes y consisten en vasijas, cerámica, cuchillos de piedra, restos de textiles, rostros tallados en piedra, posiblemente de deidades, y orfebrería, “que sugiere que las sociedades prehispánicas que poblaron a orillas del lago Tritícea estaban arraigadas en las rogativas que consistían en grandes ofrendas rituales”, según un comunicado del Ministerio de Culturas de Bolivia.

Las excavaciones tuvieron lugar en 2019 y las piezas se exhiben en el museo de la ciudadela arqueológica de Tiwanaku, a 70 kilómetros al suroeste de La Paz (capital administrativa de Bolivia), a donde acudió el presidente del país, Luis Arce.

Este hallazgo da luces para entender nuestros orígenes y raíces”, dijo el mandatario boliviano, rodeado de autoridades indígenas aymaras, a quienes prometió gestionar un financiamiento para seguir con las excavaciones.

Piezas halladas en el centro ceremonial de Tiwanaku. (Fuente: ABI)

 

Para el director del Centro de Investigaciones Arqueológicas, Julio Condori, se trata del mayor hallazgo en 200 años después que se encontraran los mayores monumentos de Tiwanaku.

Los expertos estiman que las piezas datan de unos 500 años. Estaban enterradas a poco más de 30 centímetros dentro del templo de Kalasasaya y serán sometidas a mayores estudios para conocer “los rituales ceremoniales” de Tiwanaku, que nació como aldea alrededor del 1580 a.C. y sobrevivió hasta su colapso hacia el 724 d.C.

Piezas halladas en el centro ceremonial de Tiwanaku. (Fuente: ABI)

 

 

Piezas halladas en el centro ceremonial de Tiwanaku. (Fuente: ABI)

 

Kalasasaya (piedra parada, en aymara) es una explanada rectangular construida en piedra, en dos hectáreas de superficie, que servía a sus pobladores para verificar el cambio de estaciones. En sus paredes de arenisca se exhiben rostros tallados en piedra.

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