• Restos del muro norte de la casa de Cristóbal Colon en República Dominicana.
Publicada: lunes, 18 de septiembre de 2017 1:35
Actualizada: lunes, 18 de septiembre de 2017 23:17

El muro norte de la casa de Cristóbal Colón, posiblemente la primera construcción en piedra de los españoles en América, ha desaparecido en República Dominicana.

Sus restos yacen sumergidos bajo el agua al fondo de un barranco que bordea el yacimiento arqueológico de La Isabela, la primera ciudad fundada por Colón en América en enero de 1494, al norte de lo que hoy es República Dominicana, en la isla La Española, descubierta para los europeos durante el primer viaje al Nuevo Mundo en 1492.

El resto de la estructura, dos rectángulos perpendiculares de piedra que forman los cimientos de la casa, cubiertas por un chamizo, se encuentran en peligro de desaparecer en los próximos años.

Según Esteban Prieto Vicioso, director fundador del Centro de Inventario de Bienes Culturales de República Dominicana y responsable de la restauración de numerosos edificios en la zona colonial de Santo Domingo, las amenazas a las que tiene que hacer frente la casa son de todos los calibres: salitre, altas temperaturas, humedades ambientales muy altas, atmósferas muy salinas por arrastre de partículas de agua de mar, vientos muy fuertes incluso huracanados y precipitaciones lluviosas de alta intensidad.

“Si se quiere realmente conservar estas ruinas, habría que construir un edificio que encierre las mismas y las provea de un ambiente adecuado para su conservación, solución realizada en importantes monumentos en diversas partes del mundo”, afirma Prieto, quien recuerda el gran valor histórico de esta casa al ser la única que Cristóbal Colón llegó a tener en el Nuevo Mundo.

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Restos del muro norte de la casa de Cristóbal Colón en el barranco que bordea el yacimiento arqueológico de La Isabela, en República Dominicana.

 

La casa del almirante, que en su origen tenía dos plantas y una torre que sumarían unos 80 metros cuadrados de vivienda, cubierta por un tejado de dos aguas y rodeada por una cerca de piedra, fue construida cerca del mar y a unos cientos de metros de una playa que servía de fondeadero y punto de embarque de las naves que formaban su expedición.

Cristóbal Colón hábito esta casa entre enero o febrero de 1494, cuando fue edificada, hasta mayo de 1496, cuando dio por concluida su segunda expedición y emprendió el viaje de vuelta a España.

A su regreso a la isla Española en 1498, con motivo de su tercer viaje, su hermano Bartolomé ya había fundado Santo Domingo, nuevo centro de operaciones de los españoles, por lo que Colón ya nunca regresó a La Isabela.

Los años de erosión natural por parte de las corrientes atlánticas, las mismas que permitían a las naves españolas emprender el viaje de regreso a Europa pasando por las Azores, han ido limando el litoral y restando superficie al yacimiento hasta el punto de alcanzar las estructuras de La Isabela.

También se encuentra amenazada por la acción del océano la muralla de piedra que rodeaba el recinto y la base de una de las torres de vigilancia. Más resguardadas de la acción del mar, aunque no de los elementos, se encuentran los restos de dos importantes edificios del yacimiento: el almacén real y la Iglesia, la primera construida en América, seguramente en el mismo sitio donde el 6 de enero de 1494 el sacerdote aragonés Bernardo Boyl ofició la primera misa en el nuevo mundo.

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