• Representación del posible alcance de un ataque de pulso electromagnético a Estados Unidos.
Publicada: domingo, 24 de diciembre de 2017 0:10
Actualizada: domingo, 24 de diciembre de 2017 0:48

Un analista de ‘Al Jazeera’ explica los efectos que tendría el arma más devastadora de Corea del Norte en Estados Unidos en caso de conflicto armado.

“Una única bomba atómica que explote lo bastante alto puede eliminar la capacidad de un país para iluminar sus calles, dar corriente eléctrica a sus hospitales, mantener su bolsa de valores, acceder a Internet o usar un teléfono”, detalla un periodista del canal catarí, en un vídeo retomado este sábado por el portal británico Daily Star.

El as de la manga del Ejército norcoreano lleva meses quitando el sueño a los estrategas norteamericanos, cuyo país está envuelto en una escalada de mutuas amenazas bélicas con Pyongyang y desarrollo armamentístico. El último episodio, los duros embargos impuestos el viernes al país asiático por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU).

En efecto, aunque Estados Unidos costea las Fuerzas Armadas más caras del planeta, una sola de las bombas nucleares norcoreanas que sortease las defensas estadounidenses sería suficiente para llevar a cabo un ataque de pulso electromagnético que “acabase con la vida moderna como la conocemos”, recalca el analista del canal catarí Al Jazeera.

De producirse tal ataque, el experto cree que el 90 % de los estadounidenses “moriría” unos meses después del impacto nuclear puesto que la distribución de alimentos como se hace ahora se haría imposible, dejando a hasta “más de 320 millones” de norteamericanos sin comida, luchando por sobrevivir —en un país armado con la población civil armada hasta los dientes y sin posibilidad de llamar por teléfono a la policía ni a los bomberos para obtener protección—.

Una única bomba atómica que explote lo bastante alto puede eliminar la capacidad de un país para iluminar sus calles, dar corriente eléctrica a sus hospitales, mantener su bolsa de valores, acceder a Internet o usar un teléfono”, explica un periodista del canal catarí Al Jazeera.

 

Por lo que un ataque certero de ese tipo “freiría todos y cada uno de los circuitos electrónicos” que hubiese dentro de su área de alcance, a no ser que cuenten con una protección específica para esta eventualidad.

De esta manera, dejarían de funcionar de inmediato todos los aparatos característicos de las últimas décadas, que se han hecho indispensables para mantener el estilo de vida de la inmensa mayoría de la población.

El pulso electromagnético se conoce desde los primeros experimentos con armas atómicas hechos por EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial y empezó a estudiarse a finales de la década de 1950. La preocupación por este tipo de arma se ha redoblado a partir de septiembre, a raíz del desarrollo por Pyongyang de bombas de hidrógeno montables sobre Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés).

mla/ncl/krd/mkh